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Ataque con cuchillo en un monasterio de Polonia: un ucraniano mata a un sacerdote y un cura herido perdona al atacante

El 24 de septiembre, un ciudadano ucraniano de 31 años atacó con un cuchillo a varias personas en el monasterio de las monjas benedictinas de Jarosław, Polonia, causando la muerte del sacerdote Stanisław Zbojnowicz y dejando cuatro heridos. Uno de los sacerdotes heridos, el padre Adrian, ofició la misa del sábado 26 de septiembre con vendas y hematomas visibles, perdonó públicamente al atacante y pidió a los fieles polacos que no culpen a todos los ucranianos. Un tribunal de distrito ordenó la detención preventiva de tres meses de Igor M., que enfrenta cargos de asesinato, intento de asesinato y lesiones graves y ha sido diagnosticado con un trastorno psicótico.

Puntos clave

  • El ataque ocurrió el 24 de septiembre en el monasterio de las benedictinas en la calle Benedyktyńska de Jarosław, voivodato de Subcarpacia.
  • Murió el sacerdote Stanisław Zbojnowicz; otras cuatro personas resultaron heridas, entre ellas los sacerdotes Adrian y Marek, este último hospitalizado en estado grave.
  • El atacante fue identificado como Igor M. (Ihor M.), ciudadano ucraniano de 31 años que había llegado a Polonia desde Alemania con intención de volver a Ucrania.
  • El Tribunal de Distrito de Jarosław ordenó el 26 de septiembre tres meses de detención preventiva para Igor M., que la cumplirá en un hospital; enfrenta cargos de asesinato, intento de asesinato y lesiones graves y podría ser condenado a cadena perpetua.
  • Forenses psiquiatras diagnosticaron a Igor M. un trastorno psicótico polimorfo agudo; su estado actual impide su participación en el proceso, incluido el interrogatorio.
  • El padre Adrian, herido en el ataque, ofició la misa del sábado 26 de septiembre con vendas en la cabeza y la mano y hematomas en el rostro, perdonó públicamente al atacante y pidió no culpar a todos los ucranianos.
  • El presidente Volodymyr Zelensky calificó el hecho de "crimen terrible" y el embajador ucraniano en Polonia, Vasyl Bodnar, señaló que, según datos preliminares, el ataque no tuvo motivación nacional o étnica.

Por qué importa

El ataque reaviva el riesgo de tensiones entre comunidades polacas y ucranianas en un momento en que la relación bilateral ya está bajo presión por disputas históricas, y eleva la posibilidad de que se responsabilice colectivamente a los ucranianos. La respuesta oficial ucraniana —el presidente Zelensky y el embajador Bodnar— buscó distanciar a toda la población de los actos del agresor. La homilía del padre Adrian, con su perdón público y su pedido de no responder con maldad, apunta directamente al desafío comunitario que plantea el caso.

Qué ha ocurrido

El 24 de septiembre, un ciudadano ucraniano de 31 años identificado como Igor M. (Ihor M.) atacó con un cuchillo a personas dentro del monasterio de las monjas benedictinas en la calle Benedyktyńska de Jarosław, en el voivodato de Subcarpacia (Polonia). En el ataque murió el sacerdote Stanisław Zbojnowicz y otras cuatro personas resultaron heridas, entre ellas los sacerdotes Adrian y Marek. Marek quedó hospitalizado en estado grave.

Igor M. había llegado a Polonia desde Alemania con la intención de regresar a Ucrania. En el cruce fronterizo de Korczowa se le denegó la entrada por no tener un seguro válido para su vehículo, que fue remolcado hasta Jarosław, donde el sospechoso se presentó y cometió el ataque varios días después. Testigos señalaron que, horas antes, el hombre había pedido ayuda económica a un sacerdote y le fue denegada.

Forenses psiquiatras determinaron que Igor M. presenta signos de trastorno psicótico polimorfo agudo con agitación psicomotriz severa, y que su estado actual le impide participar en procedimientos como el interrogatorio. El 26 de septiembre, el Tribunal de Distrito de Jarosław ordenó su detención preventiva por tres meses, que cumplirá en un hospital; la fiscalía le imputó cargos de asesinato, intento de asesinato y lesiones graves, y podría enfrentar cadena perpetua.

Dos días después del ataque, el monasterio se reabrió a los fieles. El padre Adrian, uno de los heridos, ofició la misa del sábado 26 de septiembre con vendas en la cabeza y la mano y hematomas visibles en el rostro. Perdonó públicamente al atacante —también en nombre del padre Stanisław—, pidió rezar por el atacante, por el sacerdote fallecido y por el padre Marek, y pidió a los fieles polacos no culpar a todo el pueblo ucraniano, señalando que el mal lo cometió una persona concreta responsable de sus propios actos. Pidió responder al mal con bien, amor y comprensión, y recordó que, tras la invasión rusa a gran escala, muchos ucranianos recibieron ayuda en el monasterio.

Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas

Los ocho medios consultados son ucranianos. La cobertura destaca la identidad ucraniana del atacante, pero dedica el grueso de su espacio a la misa del padre Adrian: su perdón, su llamado a no culpar a todos los ucranianos y su pedido de mantener la ayuda a los ucranianos refugiados tras la invasión rusa de 2022. Las voces oficiales ucranianas —el presidente Zelensky y el embajador Bodnar— aparecen prominentemente para deslindar al conjunto de los ucranianos del ataque y subrayar que, según los datos preliminares, no hubo motivación étnica. La narración pone el foco en el impacto del caso sobre las relaciones Polonia-Ucrania y lo presenta como una prueba para la percepción polaca de los ucranianos.

Dónde difieren las versiones

Las fuentes consultadas difieren en el número total de víctimas. Algunas indican que el atacante hirió a cinco personas en total (una fallecida y cuatro heridas), otras reportan cuatro víctimas (una fallecida y tres heridas), y otras suman cinco heridos además del sacerdote muerto. La discrepancia gira principalmente en torno a si el sacerdote fallecido se incluye o no en el recuento de heridos o de víctimas totales.

Contexto

El ataque ocurrió en el monasterio de las monjas benedictinas de la calle Benedyktyńska de Jarosław, en el voivodato de Subcarpacia. Antes del ataque, el sospechoso había llegado a Polonia desde Alemania con intención de regresar a Ucrania; en el cruce de Korczowa se le negó la entrada por falta de seguro vehicular y su coche fue remolcado a Jarosław. Testigos dijeron que el hombre pidió ayuda económica a un sacerdote horas antes del ataque y le fue denegada. En su sermón, el padre Adrian recordó que, tras la invasión rusa a gran escala, ucranianos recibieron ayuda en la abadía y pidió que esa actitud se mantenga. Medios polacos han informado de un aumento de ataques contra ucranianos en Polonia en los últimos meses, en un contexto de relación bilateral deteriorada por disputas sobre la memoria histórica.