Republicanos en la Cámara de EE. UU. condicionan 350.000 millones en gasto militar a un mayor presión sobre Moscú
Un número creciente de congresistas republicanos de la Cámara de Representantes advierte que no aprobarán los al menos 350.000 millones de dólares en gasto adicional de defensa que la administración de Trump busca para después de las elecciones intermedias, a menos que la Casa Blanca endurezca su postura hacia Rusia: revirtiendo el acuerdo de diésel con Putin, aplicando la nueva ley de sanciones y restableciendo para Ucrania el acceso a Starlink y al intercambio de inteligencia.
Puntos clave
- La administración de Trump busca que el Congreso apruebe, tras las elecciones, al menos 350.000 millones de dólares en gasto adicional de defensa.
- El paquete incluye 17.000 millones para el sistema de defensa antimisiles Golden Dome y 47.000 millones para producción de municiones; está estancado en el Congreso por discrepancias sobre su financiamiento.
- Don Bacon, republicano que no se presenta a la reelección, advirtió que ninguna prioridad legislativa de Trump pasará en la sesión postelectoral mientras el presidente no «castigue» a la maquinaria militar rusa en lugar de alimentarla.
- Bacon calificó la reducción del intercambio de inteligencia con Ucrania y del acceso a Starlink como ayuda a «un invasor y criminal de guerra que bombardea ciudades».
- Brian Fitzpatrick prometió «consecuencias» si no se restablecen las tecnologías satelitales para Ucrania y dijo que las agencias no recibirán fondos si no cumplen su tarea.
- Un grupo bipartidista de legisladores envió una carta a Trump señalando que el acuerdo de diésel ruso viola el espíritu, si no la letra, de la nueva ley de sanciones; la firmaron cinco republicanos: Michael McCaul, Dan Newhouse, Joe Wilson, Bacon y Fitzpatrick.
- Los demócratas se oponen casi unánimemente a la guerra de Trump con Irán, por lo que los líderes republicanos necesitan los votos de prácticamente toda su bancada para que el paquete pueda aprobarse.
Por qué importa
El pulso pone en riesgo unos 350.000 millones de dólares en gasto de defensa —incluidos 17.000 millones para el sistema antimisiles Golden Dome y 47.000 millones para producción de municiones— en un momento en que los demócratas se oponen casi en bloque a la guerra de Trump con Irán, lo que obliga a los líderes republicanos a necesitar prácticamente todos los votos de su bancada para sacar adelante el paquete. Al vincular la aprobación del gasto a la postura de la Casa Blanca sobre Rusia —el acuerdo de diésel con Putin, la aplicación de sanciones y el acceso de Ucrania a Starlink e inteligencia— el enfrentamiento convierte la política hacia Moscú en la palanca clave de la negociación presupuestaria y revela una fractura interna republicana antes de las intermedias.
Qué ha ocurrido
Un número creciente de republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos está advertiendo que no respaldarán el paquete de al menos 350.000 millones de dólares en gasto adicional de defensa que la administración de Donald Trump quiere aprobar tras las elecciones intermedias, a menos que la Casa Blanca endurezca su política hacia Rusia. La frustración del partido se concentra en tres decisiones del Ejecutivo: el acuerdo con Vladímir Putin para importar diésel ruso a Estados Unidos con el argumento de frenar el alza de los combustibles, la negativa a aplicar las sanciones contra Rusia y las restricciones al acceso de Ucrania a los sistemas satelitales, incluido Starlink, y al intercambio de inteligencia con Kiev. El congresista Don Bacon, que no se presenta a la reelección, amenazó con bloquear la totalidad de la agenda legislativa de Trump en la sesión postelectoral y calificó la reducción de la ayuda a Ucrania como «ayuda a un invasor y criminal de guerra que bombardea ciudades». Su colega Brian Fitzpatrick prometió «consecuencias» si no se restablece el acceso satelital y advirtió que las agencias no recibirán fondos si no cumplen su labor. El Pentágono, encabezado por Pete Hegset, lleva meses promoviendo un presupuesto de defensa récord de 1,5 billones de dólares y defiende el tramo de 350.000 millones como una inversión generacional; el paquete, sin embargo, está estancado por las discrepancias sobre cómo financiarlo. Una coalición bipartidista, con el respaldo de cinco republicanos —Michael McCaul, Dan Newhouse, Joe Wilson, Bacon y Fitzpatrick— envió además una carta a Trump en la que sostiene que el acuerdo del diésel viola el espíritu, si no la letra, de la nueva ley de sanciones y exige la revocación de la licencia correspondiente.
Contexto
Trump alcanzó con Putin un acuerdo para importar diésel ruso a Estados Unidos con el objetivo de contener el alza de los precios del combustible, mientras la administración también restringía el acceso de Ucrania a Starlink y reducía el intercambio de inteligencia con Kiev, lo que despertó duras críticas de legisladores que lo calificaron de ayuda a un invasor y criminal de guerra. El secretario de Defensa Pete Hegset lleva meses presionando al Congreso para aprobar un presupuesto de defensa récord de 1,5 billones de dólares, con el paquete de 350.000 millones como primer tramo, aunque permanece bloqueado por las disputas sobre su financiamiento. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, reconoció públicamente que Putin no es de fiar y que la decisión de suspender sanciones aún se negociaría con la Casa Blanca. Varios senadores y candidatos republicanos —entre ellos Mike Rogers, Dan Sullivan y Ashley Hinson— han pedido públicamente a Trump que no compre diésel ruso y que explore otras vías para abaratar la energía. Trump, por su parte, justificó su postura argumentando que no quiere tomar decisiones que alejen a Rusia de las conversaciones de paz y acusó a Zelenski de «no querer terminar la guerra».