La administración Trump sopesa acuerdos económicos con Rusia antes del fin de la guerra, según el NYT
La administración de Donald Trump está considerando cerrar acuerdos económicos y empresariales separados con Rusia incluso antes de que termine la guerra en Ucrania, según informó The New York Times citando fuentes familiarizadas con las discusiones internas. El cambio marcaría un alejamiento de la promesa pública que el propio Trump hizo antes de la cumbre de Alaska con Vladímir Putin de no hacer negocios con Moscú «hasta que resolvamos la guerra». Paralelamente, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley de «sanciones infernales» contra Rusia e Irán que Trump dice que firmará, mientras los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieron con Putin en Moscú el 5 de septiembre y al día siguiente con el presidente Volodymyr Zelensky en Kyiv.
Puntos clave
- El NYT informa que la administración Trump evalúa acuerdos económicos con Rusia antes de que termine la guerra
- Washington podría perseguir esos arreglos haya o no un acuerdo de alto el fuego integral
- Trump prometió el año pasado que EE. UU. no haría negocios con Rusia «hasta que resolvamos la guerra»
- Los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieron con Putin en el Kremlin el 5 de septiembre y con Zelensky en Kyiv el 6 de septiembre
- En la reunión, Putin afirmó que Rusia capturará todo el Donbás en pocos meses; Kushner respondió que Putin dijo lo mismo hace un año
- La Cámara de Representantes aprobó un proyecto de sanciones contra Rusia, con aranceles de hasta el 100 % a compradores de petróleo o gas ruso
- Dentro de la administración Trump no hay una posición unificada; algunos funcionarios advierten que los incentivos económicos pueden debilitar la presión sobre el Kremlin
Por qué importa
El cambio sugiere una posible apertura de Washington a recompensar o involucrar a Moscú antes de que termine la guerra, alejándose de la postura pública que el propio Trump había mantenido. Algunos funcionarios estadounidenses advierten que esos incentivos podrían reducir la capacidad de presión sobre el Kremlin, en un momento en que el Congreso avanza simultáneamente hacia sanciones más duras contra Rusia. La cuestión territorial — la exigencia de Putin de mantener el control sobre partes de Ucrania que Kyiv se niega a ceder — sigue siendo el principal obstáculo sin resolver.
Qué ha ocurrido
The New York Times informó que la administración Trump está estudiando la posibilidad de cerrar acuerdos económicos y empresariales separados con Rusia antes de que concluya la guerra. Washington podría avanzar con esos arreglos haya o no un cese el fuego integral. La decisión marcaría un giro respecto a la promesa que Trump hizo antes de la cumbre de Alaska con Vladímir Putin de no hacer negocios con Rusia «hasta que resolvamos la guerra».
Los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner buscan vías alternativas para avanzar en las negociaciones, según las fuentes citadas por el NYT. El 5 de septiembre ambos se reunieron con Putin en el Kremlin; el Kremlin confirmó, a través del asesor de política exterior Yuri Ushakov, que se discutieron en detalle cuestiones económicas y posibles grandes proyectos ruso-estadounidenses mutuamente beneficiosos. En esa reunión, Putin afirmó que las tropas rusas capturarán todo el Donbás en pocos meses y que Rusia prepara ataques contra la infraestructura energética ucraniana para configurar un invierno duro; Kushner le respondió que había dicho lo mismo un año antes. Al día siguiente, Witkoff y Kushner viajaron a Kyiv para entrevistarse con el presidente Volodymyr Zelensky.
Trump habló con Putin por teléfono el 8 de septiembre tras el regreso de los enviados, pero no llamó a Zelensky, y al día siguiente declaró tras una «maravillosa conversación» que Putin estaba listo para cerrar un acuerdo de paz. En paralelo, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó un proyecto de ley de «sanciones infernales» contra Rusia e Irán, que facultaría al presidente a imponer aranceles de hasta el 100 % a los países que compren petróleo o gas ruso, así como sanciones a funcionarios, empresarios e instituciones financieras rusos. Trump indicó que firmará el proyecto.
Dentro de la propia administración Trump no hay una posición unificada: algunos funcionarios temen que los incentivos económicos a Moscú reduzcan la capacidad de Washington para presionar al Kremlin. Entre las áreas de cooperación potenciales que se discuten están la energía, las inversiones, los metales raros, el aluminio, proyectos en el Ártico y la participación de empresas estadounidenses en la venta de gas natural ruso a Europa; los acuerdos concretos bajo consideración no se han hecho públicos.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
La prensa ucraniana presenta el giro como una ruptura significativa de la promesa que Trump hizo el año pasado de no hacer negocios con Rusia hasta que la guerra se resolviera, y algunos medios lo califican explícitamente como una forma de «apaciguamiento» de Moscú. Las fuentes ucranianas subrayan la línea roja territorial — la exigencia de Putin de controlar partes de Ucrania que Kyiv se niega a ceder — y citan al exembajador de Ucrania en Washington Valeriy Chaly calificando de «irreal» una cumbre trilateral de líderes, al argumentar que Rusia sólo busca la capitulación de Ucrania. El presidente Zelensky esperaba reunirse con Trump en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York en la tercera semana de septiembre, y el ministro de Exteriores Andriy Sybiha consideró que uno de los principales resultados posibles sería el cese de los ataques contra la infraestructura energética y en el mar. La cobertura también destaca la financiación de la DFC para Vodafone Ucrania y sistemas de almacenamiento energético como una vía de apoyo de Washington paralela al contencioso proceso con Rusia.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
La cobertura internacional, canalizada a través de medios ucranianos que citan a The New York Times, centra el relato en las deliberaciones internas dentro de la administración Trump y en la lógica estratégica de combinar incentivos económicos con presión de sanciones, citando a funcionarios estadounidenses que hablan de «zanahoria y garrote» y de persuadir a las élites rusas. Las fuentes internacionales subrayan el desacuerdo dentro del Gobierno estadounidense y destacan la vía de los enviados Witkoff y Kushner, que se reunieron con Putin en Moscú y con Zelensky en Kyiv, enmarcando los posibles acuerdos como una oportunidad para restablecer relaciones con Rusia más que como una concesión. La aprobación en la Cámara de las «sanciones infernales» y la intención declarada de Trump de firmarlas se presentan como la vía de presión paralela, lo que evidencia el doble enfoque de incentivos y castigo.
Dónde difieren las versiones
Las fuentes discrepan en el motivo y el encuadre de los posibles acuerdos previos al fin de la guerra: algunas subrayan que demostrarían seriedad sobre el restablecimiento de relaciones con Rusia y darían incentivos a las élites rusas para empujar hacia la paz, mientras que otras los enmarcan como una forma de «apaciguamiento» de Rusia y un alejamiento de la promesa previa de Trump. También divergen sobre la viabilidad de una reunión de líderes: el ministro de Exteriores ucraniano confía en que un encuentro Zelensky–Trump podría traducirse en medidas concretas como el cese de ataques a la energía y en el mar, mientras que el exembajador Chaly considera «irreal» una cumbre trilateral, al señalar que Moscú únicamente buscaría la capitulación de Ucrania.
Contexto
Los enviados Witkoff y Kushner se reunieron con Putin en el Kremlin el 5 de septiembre y viajaron a Kyiv el día siguiente para entrevistarse con Zelensky; el Kremlin dijo que en la reunión se discutieron en detalle cuestiones económicas y posibles grandes proyectos conjuntos. En el encuentro, Putin aseguró que las fuerzas rusas capturarán todo el Donbás en pocos meses y que Rusia prepara ataques contra la infraestructura energética ucraniana ante un invierno duro; Kushner respondió que Putin había hecho la misma afirmación un año antes. Trump habló con Putin el 8 de septiembre tras el regreso de los enviados, pero no llamó a Zelensky, y al día siguiente declaró tras una «maravillosa conversación» que Putin estaba listo para un acuerdo de paz.
Antes de la cumbre de Alaska del año pasado, Trump había afirmado públicamente que EE. UU. no haría negocios con Rusia «hasta que resolvamos la guerra»; el giro actual se describe como una ruptura respecto a esa promesa. Entre las posibles áreas de cooperación que Rusia viene planteando a Washington desde el regreso de Trump a la Casa Blanca figuran la energía, las inversiones, los metales raros, el aluminio, proyectos en el Ártico y la participación de empresas estadounidenses en la venta de gas natural ruso a Europa; los acuerdos concretos bajo consideración no se han hecho públicos.
En el frente ucraniano, el ministro de Exteriores sugirió que detener los ataques contra la infraestructura energética y en el mar podría ser uno de los principales resultados de una reunión Zelensky–Trump en torno a la Asamblea General de la ONU, y funcionarios ucranianos contemplan la posibilidad de que las conversaciones trilaterales EE. UU.–Ucrania–Rusia se reanuden en octubre. En paralelo, la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de EE. UU. (DFC) financiará la modernización de infraestructura crítica de telecomunicaciones de Vodafone Ucrania y una cartera de sistemas de almacenamiento de energía con una capacidad total de 200 MW / 400 MWh en seis ubicaciones en Ucrania, lo que el Ministerio de Economía ucraniano estima que podría proporcionar electricidad a 600 000 hogares durante dos horas.