Ataques rusos en el centro de Kiev dejan dos muertos y 26 heridos; Kremlin advierte que la escalada continuará
Drones rusos golpearon el 28 de septiembre el edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania y la clínica Dobrobut en el centro de Kiev, causando dos muertos y 26 heridos, ocho de ellos hospitalizados. La jornada se enmarca en una semana de bombardeos casi diarios contra viviendas, oficinas, almacenes y centros de datos en la capital, descrita por la prensa como una de las campañas aéreas más sostenidas desde el inicio de la guerra a gran escala. Un dron ruso de tipo jet impactó por tercera vez cerca del cruce fronterizo con Polonia, lo que llevó a Varsovia a emitir una alerta aérea y pedir a los residentes de la región de Lublin que buscaran refugio.
Puntos clave
- 2 muertos y 26 heridos en los ataques del 28 de septiembre en el centro de Kiev; 8 heridos fueron hospitalizados
- Drones rusos impactaron la Academia Nacional de Ciencias y la clínica Dobrobut
- En la última semana, los ataques rusos golpearon viviendas, oficinas, almacenes y centros de datos en Kiev
- Rusia cambió su táctica: más ataques en horas diurnas para mantener a la población bajo alerta aérea
- Por tercera vez, un dron ruso tipo jet cayó cerca del cruce fronterizo con Polonia; Varsovia emitió alerta aérea en la región de Lublin
- Kiev evalúa reubicar los controles aduaneros conjuntos a países vecinos
- El Kremlin, por boca de Dmitri Peskov, afirmó que «Ucrania tendrá que pagar el precio por las acciones de los últimos meses»
Por qué importa
Los ataques del 28 de septiembre confirman la escalada de la campaña aérea rusa contra Kiev y revelan un cambio de táctica orientado a maximizar la disrupción civil: más bombardeos diurnos para prolongar la exposición de la población urbana a las alertas aéreas. La destrucción de infraestructura civil —una clínica médica y la Academia Nacional de Ciencias— subraya que el objetivo declarado es minar la resiliencia civil y dañar la economía. La repetición de impactos de drones cerca de la frontera con Polonia y la respuesta de Varsovia ponen el conflicto al borde del territorio de la OTAN. La advertencia pública del Kremlin de que la escalada continuará sitúa cualquier iniciativa diplomática en un punto muerto.
Qué ha ocurrido
El lunes 28 de septiembre de 2026, drones rusos alcanzaron el edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania y la clínica Dobrobut en el centro de Kiev. El ataque mató a dos personas e hirió a 26, de las cuales ocho fueron hospitalizadas, según los reportes. La jornada forma parte de una semana de bombardeos casi diarios contra viviendas, oficinas, almacenes y centros de datos en la capital, que la prensa describe como una de las campañas más sostenidas desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. En los últimos días, un dron ruso de tipo jet cayó por tercera vez en la cercanía del cruce fronterizo con Polonia, lo que llevó a Varsovia a emitir una posible alerta de ataque aéreo y a instar a los residentes de la región oriental de Lublin a buscar refugio. Como consecuencia, Kiev evalúa reubicar los puestos de control aduanero conjuntos a países vecinos. El Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, justificó públicamente la escalada al afirmar que «Ucrania tendrá que pagar el precio por las acciones que han tenido lugar en los últimos meses».
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
La cobertura en lengua ucraniana se centra en el costo humano y empresarial de los ataques, dando voz a diseñadores y estudios afectados en el centro de Kiev. La diseñadora Iryna Karavay reportó daños en su estudio KARAVAY en la calle Antonovycha tras el golpe contra la clínica Dobrobut cercana; su equipo resultó ileso porque estaba de vacaciones. La diseñadora de sombreros Marta Kholod informó que su estudio fue destruido por el impacto directo de un dron de tipo jet. La semana anterior, un misil balístico ruso destruyó la planta de producción de la marca de joyería ucraniana Dukachi. El relato también destaca la adaptación cotidiana de los ucranios, que trabajan pendientes de las alertas de drones en lugar de pasar horas en refugios, como muestra de resiliencia civil. El impacto en el cruce fronterizo y la respuesta de Polonia se presentan como evidencia del derrame del conflicto hacia territorio de la OTAN.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
La prensa internacional —incluido el reportaje del Guardian traducido al ucraniano— presenta a Kiev como una ciudad cada vez más parecida a una urbe de primera línea, subrayando el carácter estratégico y sostenido de la campaña rusa contra objetivos civiles y económicos. El relato enfatiza la intención rusa declarada de minar la resiliencia civil y dañar la economía, y coloca en primer plano la justificación pública del Kremlin para la escalada.
Contexto
Los ataques de septiembre forman parte de una campaña aérea rusa intensificada contra Kiev y otras ciudades ucranianas, con impactos casi diarios en infraestructura residencial, comercial y de datos. La semana previa, un misil balístico ruso destruyó la planta de producción de la marca de joyería Dukachi, sumándose a los daños sufridos por estudios de diseño en el centro de la capital. En las grandes ciudades, los ucranios han modificado sus rutinas: en lugar de permanecer horas en refugios, muchos trabajan mientras consultan las alertas de drones en sus teléfonos. Paralelamente, los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos para poner fin a la guerra muestran, según los reportes, signos mínimos de avance.