Ataques ucranianos golpean a Rosneft: beneficios caen, deuda sube y Vostok Oil no alcanza sus metas
Los ataques ucranianos contra las refinerías de Rosneft han provocado paradas reiteradas, acumulación de daños y un deterioro financiero de la mayor petrolera rusa, mientras el proyecto Vostok Oil —lanzado en septiembre para mostrar la capacidad extractora rusa— depende todavía de yacimientos antiguos y está lejos de sus objetivos de producción. Al menos cinco instalaciones de Rosneft han sufrido impactos, el beneficio neto del primer semestre cayó cerca del 20 % hasta 200 000 millones de rublos (unos 2 400 millones de dólares) y la ratio de deuda neta sobre EBITDA alcanzó su nivel más alto en más de cinco años.
Puntos clave
- Rosneft opera 12 refinerías que concentran alrededor de un tercio de la capacidad de procesamiento de petróleo de Rusia.
- Al menos cinco instalaciones de Rosneft han sufrido ataques ucranianos; según Bloomberg, 5 de los 15 impactos confirmados con drones en refinerías rusas en septiembre afectaron a sus principales plantas.
- La refinería de Tuapse, en la costa del mar Negro, no opera desde abril; la de Ryazan estuvo cerrada más de la mitad del tiempo tras el ataque de mayo y en la noche del 15 de octubre volvió a incendiarse por un ataque de drones.
- El beneficio neto de Rosneft en el primer semestre cayó casi un 20 %, hasta 200 000 millones de rublos (unos 2 400 millones de dólares).
- La ratio de deuda neta sobre EBITDA a finales de junio subió a 1,8 veces, el nivel más alto en más de cinco años.
- Los ataques han provocado mínimos plurianuales de procesamiento, déficit interno de combustible y restricciones a la exportación de gasolina, gasóleo y queroseno.
- Vostok Oil se lanzó en septiembre, pero antes de la inauguración del terminal los nuevos yacimientos del clúster Payakha suponían menos del 5 % de los flujos; las imágenes por satélite indican que su desarrollo continúa y que su escalado requerirá varios años más de trabajo e inversión.
Por qué importa
Rosneft controla cerca de un tercio de la capacidad de refino rusa, por lo que las paradas prolongadas en sus plantas afectan directamente al mercado interno de combustibles y a la capacidad de exportación de gasolina, gasóleo y queroseno. La combinación de caída de beneficios, deuda creciente y costes acumulados por reparaciones repetidas indica que la empresa no puede sostener este ritmo mucho más tiempo. El proyecto Vostok Oil, presentado como el futuro energético del Ártico ruso, depende de yacimientos aún por desarrollar, de inversores extranjeros que ya se retiraron y de tecnología occidental ahora bloqueada por sanciones.
Qué ha ocurrido
Los ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas han golpeado de forma reiterada a las plantas de Rosneft, la mayor petrolera del país, que controla doce refinerías equivalentes a aproximadamente un tercio de la capacidad nacional de procesamiento. Al menos cinco instalaciones de la compañía han sufrido impactos; entre ellas, la refinería de Tuapse permanece cerrada desde abril, la de Ryazan estuvo inactiva más de la mitad del tiempo tras el primer ataque de mayo y volvió a incendiarse en la noche del 15 de octubre, y la de Syzran ha funcionado durante la mayor parte de los últimos seis meses a menos de un tercio de su capacidad nominal o directamente sin operar. Algunas plantas logran reiniciarse semanas después de los ataques, pero vuelven a ser golpeadas durante o después de las reparaciones, lo que multiplica los costes. Los métodos de protección con contenedores, redes y cables de acero no han frenado los enjambres de drones. En el plano financiero, el beneficio neto de Rosneft en el primer semestre cayó cerca del 20 %, hasta 200 000 millones de rublos (unos 2 400 millones de dólares), y la ratio de deuda neta sobre EBITDA a finales de junio alcanzó 1,8 veces, su nivel más alto en más de cinco años. La reparación de las unidades de craqueo catalítico, reformado e hidrocraqueo resulta especialmente difícil porque sus piezas procedían de proveedores occidentales. En paralelo, el proyecto Vostok Oil se lanzó en septiembre, pero antes de la apertura del terminal los nuevos yacimientos del clúster Payakha aportaban menos del 5 % de los flujos, la mayor parte de la原油 procedía de campos explotados durante años, los inversores extranjeros ya abandonaron el proyecto tras la invasión y las sanciones limitan el acceso a tecnología, equipos y a los petroleros rompehielos necesarios para operar por la Ruta del Mar del Norte.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Los medios ucranianos subrayan el efecto de los ataques ucranianos sobre Rosneft: la repetición de paradas, la acumulación de daños, la caída de beneficios y la subida de deuda se presentan como una muestra del daño a largo plazo que la continuidad de la guerra inflige a la economía rusa. También destacan la proximidad creciente de los ataques a las instalaciones de Vostok Oil como señal de que el proyecto insignia del Ártico ruso está cada vez más expuesto. En un plano más estructural, resaltan que Vostok Oil no ha logrado desarrollar sus nuevos yacimientos y sigue dependiendo de campos antiguos, lo que limita su capacidad para compensar el declive de las zonas petrolíferas tradicionales.
Contexto
Vostok Oil se lanzó en septiembre con el objetivo de mostrar la capacidad rusa para extraer y procesar petróleo y de convertir la región ártica en un polo energético, una visión ya propuesta en 2020 por el presidente de Rosneft, Ígor Sechin, que planteó convertir la Ruta del Mar del Norte en un gran corredor energético. El proyecto debía compensar el declive de los yacimientos rusos más antiguos, muchos de ellos en producción desde la era soviética, y se planificó en un escenario en el que las refinerías rusas no sufrían ataques sistemáticos y la producción crecía de forma sostenida. La invasión rusa de Ucrania en 2022 alteró esas bases: los inversores extranjeros abandonaron el proyecto, las sanciones restringieron el acceso a la tecnología, los equipos y los petroleros especializados para aguas heladas, y los nuevos yacimientos del clúster Payakha aún no están en fase de producción a gran escala.