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Putin exige neutralidad de Ucrania y reaviva la amenaza nuclear en su discurso en el club Valdái

El 1 de octubre, en el cierre de la 23ª sesión del Club de Discusión Valdái, Vladímir Putin reclamó que Ucrania siga siendo un Estado neutral, rechazó una interrupción mutua de los ataques contra refinerías y buques, y sugirió que las armas nucleares terminarán siendo utilizadas. Reiteró que Rusia está dispuesta a negociar solo si Kiev acepta la neutralidad y la ocupación total del Donbás, y enmarcó el conflicto como parte de una ambición rusa de reconfigurar el orden mundial.

Puntos clave

  • Putin pronunció el discurso plenaria en la 23ª sesión del Club Valdái (28 septiembre – 1 octubre).
  • Afirmó que Ucrania debe permanecer neutral citando la Declaración de Soberanía de la RSS de Ucrania de julio de 1990.
  • Calificó de 'absurda' la propuesta de cesar mutuamente los ataques a buques y refinerías y respondió 'No' al ser repreguntado.
  • Aseguró que un ataque directo a Rusia o Kaliningrado plantearía inevitablemente el uso de 'todos los medios disponibles' y comparó las armas nucleares con un arma en la pared que 'debe dispararse'.
  • Dijo que las pérdidas rusas por los ataques a refinerías rondan el 1 % del PIB; el Estado Mayor ucraniano afirma haber inutilizado más del 45 % de la capacidad de refino rusa.
  • Calificó las propuestas de paz de Trump como 'difíciles' para Rusia, pero como avance 'en la dirección correcta'.
  • Aseguró que Rusia podría tomar el resto del Donbás 'significativamente antes' de los plazos de 1,5–2 años previstos por Ucrania y Europa.

Por qué importa

Al reavivar públicamente el riesgo nuclear y condicionar cualquier acuerdo a la neutralidad de Ucrania y al control total del Donbás, Putin endurece su posición de cara a las negociaciones mediadas por EE. UU. y eleva la presión sobre los países que suministran armas a Kiev. La Comisión Europea ya condenó el 'discurso nuclear irresponsado' y crece el debate sobre el riesgo de escalada.

Qué ha ocurrido

El 1 de octubre, en la sesión plenaria del Club Valdái ante 120 participantes de 40 países, Vladímir Putin pronunció un extenso discurso en el que volvió a presentar la guerra como una respuesta a la agresión occidental, reclamó que Ucrania debe seguir siendo un Estado neutral –citando la Declaración de Soberanía de la RSS de Ucrania de julio de 1990, aunque el documento de independencia de 1991 no contiene esa cláusula– y denunció la inclusión en 2019 del 'carácter irreversible del rumbo euroatlántico' en la Constitución ucraniana como una de las causas del conflicto. Putin rechazó como 'absurda' la idea de cesar mutuamente los ataques a refinerías y buques y respondió 'No' al ser repreguntado; según algunas versiones dijo 'sí' a un alto el fuego mutuo, una contradicción señalada por medios ucranianos. Aseguró que Rusia podría tomar el resto del Donbás 'significativamente antes' de los plazos de 1,5 a 2 años previstos por Ucrania y Europa, y reconoció que los ataques a refinerías han costado a Rusia alrededor del 1 % del PIB, mientras el Estado Mayor ucraniano afirma haber inutilizado más del 45 % de la capacidad de refino rusa, incluido el ataque del 22 de septiembre a la refinería Kuybyshev en Samara. Putin calificó las propuestas de paz de Trump como 'difíciles' para Rusia pero como 'movimiento en la dirección correcta', y condicionó cualquier acuerdo a 'garantías de seguridad', la neutralidad ucraniana y la ocupación plena del Donbás. En el terreno nuclear, comparó las armas nucleares con un arma colgada en la pared que 'debe dispararse' y advirtió que un ataque directo a Rusia o Kaliningrado haría inevitable el uso de 'todos los medios disponibles', comentarios condenados por la Comisión Europea como 'discurso nuclear irresponsado'. También pidió una reforma de la ONU con mayor peso para Asia, África y América Latina, mencionó la posibilidad de devolver los activos occidentales si se da un 'escenario favorable' –en un contexto en el que Rusia colocó bajo administración temporal en septiembre los activos de Nestlé, Metro AG y Auchan– y aludió a la Convención sobre la conducta de las hostilidades ante el desarrollo de la inteligencia artificial, citando el caso de 1983 del oficial soviético Stanislav Petrov.

Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas

Los medios ucranianos destacan el tono nuclear del discurso y el rechazo al alto el fuego mutuo, y subrayan que Putin condiciona la paz a la neutralidad de Ucrania y a la ocupación total del Donbás. Subrayan las cifras del Estado Mayor sobre la refinerías y contextualizan la cita de la Declaración de 1990 recordando que la independencia de 1991 no incluía neutralidad y que la reforma constitucional de 2019 se adoptó cinco años después de la ocupación rusa de Crimea y parte del Donbás. Expertos como Viktor Shlinchak interpretan el discurso como una señal de que Moscú apuesta por un periodo prolongado de inestabilidad internacional y por posicionarse como polo de un nuevo orden mundial junto a China y EE. UU., no como una mera negociación sobre Ucrania.

Cómo lo cuentan las fuentes internacionales

La única fuente no ucraniana del conjunto (una agencia azerbaiyana en inglés) se centró casi exclusivamente en la afirmación de que las propuestas de paz de Trump contienen decisiones 'difíciles' para Rusia, reproduciendo el encuadre del Kremlin de que se trata de un 'movimiento en la dirección correcta'. Esa cobertura no abordó la metáfora nuclear del 'arma en la pared', la advertencia sobre Kaliningrado ni el rechazo al alto el fuego sobre energía, por lo que esas dimensiones quedan ausentes del marco internacional en este material.

Dónde difieren las versiones

Hay divergencias sobre si Putin aceptó una interrupción mutua de los ataques a buques y refinerías: varias fuentes ucranianas registran que calificó la propuesta de 'absurda' y respondió 'No' al ser repreguntado, mientras otro hecho lo presenta diciendo 'sí'. También difieren el carácter de los comentarios sobre Kaliningrado –el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso había lanzado previamente una advertencia nuclear, pero Putin enmarcó sus palabras como respuesta a la intimidación, no como amenaza– y la identificación del documento citado sobre la neutralidad: Putin habló de la declaración en cuya base 'recibió la independencia' Ucrania, pero se refería a la Declaración de Soberanía de la RSS de Ucrania de julio de 1990, ya que el Acta de Independencia de agosto de 1991 no contiene una cláusula de neutralidad.

Contexto

La 23ª sesión del Club Valdái se celebró del 28 de septiembre al 1 de octubre con 120 participantes de 40 países. La Declaración de Soberanía de la RSS de Ucrania (16 de julio de 1990) proclamó la intención de Ucrania de ser un Estado permanentemente neutral, pero la Ley de Independencia de 1991 no incluyó esa cláusula. En febrero de 2019, cinco años después de la ocupación rusa de Crimea y parte del Donbás, Ucrania añadió a su Constitución la 'irreversibilidad del rumbo euroatlántico'. Según el Estado Mayor ucraniano, los ataques ucranianos han inutilizado más del 45 % de la capacidad de diseño de las refinerías rusas, incluido el golpe del 22 de septiembre a la refinería Kuybyshev en Samara; Zelensky dijo el 23 de septiembre que Ucrania ha destruido el 45 % de la capacidad de refino rusa. The Atlantic informó de una posible reunión EE. UU.–Ucrania–Rusia en Abu Dhabi para tratar, entre otros temas, el cese mutuo de ataques a infraestructura energética. La OVA de Donetsk cifraba en 4.335 los muertos y 10.583 los heridos en la región (sin contar Mariupol ni Volnovakha) desde el inicio de la invasión, y los analistas estimaban a finales de agosto un control ruso del 79,89 % del oblast. En septiembre, Rusia colocó bajo administración temporal los activos de Nestlé, Metro AG y Auchan, en el contexto de los comentarios de Putin sobre los activos occidentales en Rusia.