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Jefe de inteligencia checa advierte sobre posible escalada rusa contra la OTAN en los próximos meses

El director del Servicio de Información y Seguridad checo (BIS), Michal Koudelka, advirtió el 12 de octubre en una conferencia parlamentaria de seguridad que Rusia podría recurrir en los próximos meses a sabotajes contra países de la OTAN que apoyan a Ucrania o incluso a una operación militar limitada contra un Estado miembro. Koudelka descartó una amenaza inmediata para Chequia y enmarcó su aviso como una llamada a la preparación sin generar pánico. El primer ministro Andrej Babiš respondió pidiéndole que releyera el lema del BIS —Audi, vide, tace— y el exministro de Exteriores Jan Lipavský le criticó por «esconder la cabeza en la arena».

Puntos clave

  • El director de la inteligencia checa (BIS), Michal Koudelka, advirtió el 12 de octubre sobre posibles operaciones rusas más arriesgadas contra Estados de la OTAN que apoyan a Ucrania.
  • Citó tres escenarios: sabotaje a instalaciones vinculadas a la ayuda a Kiev, ataques con drones o misiles a depósitos de armamento para Ucrania, y en el caso extremo una operación militar limitada contra un país vecino miembro de la Alianza.
  • Calificó la amenaza como no inmediata, pero dijo que no puede descartarse en los próximos meses, por ejemplo tras el anuncio de una movilización rusa.
  • Señaló que Rusia «tiene concentradas todas sus fuerzas en Ucrania» y que la BIS no dispone de información concreta sobre una amenaza directa a Chequia.
  • El comandante supremo de la OTAN en Europa, Alexus Grinkevich, expuso una respuesta en tres niveles: detener el avance, debilitar las fuerzas atacantes y destruir su capacidad de combate.
  • Un alto cargo militar de la OTAN valoró las pérdidas rusas en Ucrania en septiembre en más de 50.000 bajas —muertos y heridos— y hasta 28.000 muertos.
  • El primer ministro checo, Andrej Babiš, respondió al jefe de inteligencia sugiriéndole releer el lema del BIS: «escucha, observa y calla».

Por qué importa

La advertencia pública de un alto cargo de inteligencia de un país de la OTAN sitúa sobre la mesa la posibilidad de una escalada rusa más allá de las acciones híbridas: desde sabotajes a infraestructura de ayuda a Ucrania hasta una operación militar limitada contra un miembro vecino de la Alianza. Que la haya formulado el jefe de la BIS checa, días después de que el comandante supremo aliado en Europa presentara su estrategia de respuesta y de que un alto cargo de la OTAN difundiera estimaciones actualizadas de bajas rusas, dibuja un escenario en el que la OTAN y los países que respaldan a Ucrania evalúan abiertamente el riesgo de un choque directo con Moscú.

Qué ha ocurrido

El 12 de octubre, Michal Koudelka, director general del Servicio de Información y Seguridad de Chequia (BIS), intervino en una conferencia internacional de seguridad en el Parlamento checo y advirtió que Rusia podría intensificar sus acciones contra los Estados de la OTAN que respaldan a Ucrania en los próximos meses. Entre los escenarios posibles列举ó sabotajes contra instalaciones vinculadas a la ayuda a Kiev, ataques con drones o misiles contra depósitos de armamento destinado a Ucrania y, como caso extremo, una operación militar limitada contra un país vecino miembro de la Alianza. Koudelka matizó que la amenaza no es inminente —dijo que Rusia tiene concentradas sus fuerzas en Ucrania y que la BIS no tiene información concreta sobre una amenaza directa a Chequia— aunque advirtió de que el riesgo no puede descartarse en los próximos meses, por ejemplo tras una movilización rusa. Describió la táctica rusa como una «escalada para desescalar» y atribuyó a la actividad híbrida de Moscú el objetivo de debilitar la cohesión de la OTAN. En respuesta, el primer ministro Andrej Babiš aconsejó al jefe de inteligencia releer el lema del BIS —Audi, vide, tace— y defendió que la información de inteligencia se dirige sobre todo al Gobierno, mientras que el exministro de Exteriores Jan Lipavský le acusó de «esconder la cabeza en la arena». Paralelamente, según Reuters, el comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, Alexus Grinkevich, presentó una estrategia de respuesta en tres niveles —bloquear el avance, debilitar las fuerzas enemigas y destruir su capacidad de combate— que prevé golpear objetivos logísticos y de mando lejos del frente. Un alto cargo militar de la OTAN valoró las pérdidas rusas en Ucrania en septiembre en más de 50.000 bajas, con hasta 28.000 muertos, y explicó que el mando ruso sigue enviando tropas a zonas batidas por drones, minas y artillería ucranianos.

Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas

Los medios ucranios presentan el aviso de Koudelka como una señal de que la OTAN empieza a hablar abiertamente del riesgo de una escalada rusa más allá de las acciones híbridas y subrayan la cita sobre la «escalada para desescalar». El relato ucraniano destaca tanto los escenarios de sabotaje a la ayuda a Kiev como el caso extremo de una operación limitada contra un miembro vecino de la Alianza, y enmarca el contraste con las declaraciones públicas de Vladímir Putin —que en octubre aseguró que Rusia no planea atacar a ningún país europeo— como una discrepancia entre el discurso del Kremlin y la evaluación de los servicios de inteligencia occidentales.

Cómo lo cuentan las fuentes internacionales

Los medios internacionales recogieron la advertencia checa junto con la presentación por el comandante supremo aliado en Europa de una respuesta OTAN en tres niveles ante un posible ataque ruso, y con estimaciones de más de 50.000 bajas rusas en septiembre. La lectura predominante es que un servicio de inteligencia de un país de la OTAN está preparando a la opinión pública para riesgos que van del sabotaje a un choque militar limitado, mientras Moscú niega cualquier intención de agredir a países europeos o de participar en operaciones encubiertas.

Dónde difieren las versiones

Koudelka enmarcó a Rusia como preparándose para operaciones más arriesgadas contra los Estados de la OTAN que apoyan a Ucrania, mientras que Moscú, según se recoge en los hechos, ha asegurado públicamente que no tiene planes de atacar a ningún país europeo y ha negado repetidamente su implicación en sabotajes y operaciones híbridas. Al mismo tiempo, el propio Koudelka describió la hipótesis de una operación militar limitada contra un vecino de la OTAN como un escenario extremo y no como un ataque inminente, y aseguró que su servicio no dispone de información concreta sobre una amenaza directa a Chequia, lo que contrasta con el tono más amplio de escalada en el resto de sus declaraciones.

Contexto

Chequia fue escenario en 2014 de las explosiones en depósitos de munición en Vrbětice, que causaron dos muertos y que la policía checa considera, según conclusiones difundidas en 2024, obra de oficiales de la inteligencia militar rusa (GRU). El 1 de octubre, el dictador ruso Vladímir Putin afirmó en el Club de Discusión Valdai que Rusia no planea atacar a ningún país europeo, y posteriormente amenazó con el uso de armas nucleares en caso de un conflicto militar con la OTAN. Ese mismo día, el Departamento de Defensa de EE. UU. anunció el despliegue de unos 40 marines en la región del mar Báltico como parte de la misión Baltic Sentry de la OTAN para proteger infraestructuras submarinas críticas. El 5 de octubre, Bloomberg informó de que el comandante supremo aliado en Europa presentaría en Varsovia una estrategia bautizada como «Victory Theory», basada precisamente en una rápida respuesta ante un posible ataque ruso en el flanco oriental.