EE.UU. propone retomar el tránsito de gas ruso por Ucrania como parte de un acuerdo de paz
La administración de Donald Trump evalúa reactivar el tránsito de gas ruso a través de Ucrania hacia Europa como uno de los elementos de un eventual acuerdo de paz con Rusia. Los enviados especiales Jared Kushner y Steve Witkoff plantearon la idea al presidente Volodymyr Zelensky y a funcionarios europeos. Washington sostiene que la medida podría incentivar a Moscú a poner fin a la guerra y generar ingresos por tránsito para Ucrania, pero varios gobiernos europeos la rechazan.
Puntos clave
- El gobierno de Trump considera retomar el tránsito de gas ruso por Ucrania como parte de un acuerdo de paz.
- Los enviados especiales Jared Kushner y Steve Witkoff plantearon la idea ante Zelensky y funcionarios europeos.
- Washington argumenta que la medida incentivaría a Rusia a terminar la guerra y reportaría ingresos por tránsito a Ucrania.
- Funcionarios europeos rechazaron la propuesta por temor a aumentar la influencia económica y política de Moscú.
- Alemania es el opositor más firme; antes de la invasión rusa era el mayor comprador de gas ruso.
- El 16 de octubre, Trump suspendió la imposición de sanciones a los mayores compradores de petróleo y gas rusos contempladas en un proyecto impulsado por el senador Lindsey Graham.
- El Kremlin, a través de Kirill Dmitriev, calificó el levantamiento de sanciones sobre el diésel ruso como solo el inicio de posibles acuerdos económicos con Washington.
Por qué importa
La propuesta revertiría años de política energética europea —respaldada por Washington— orientada a reducir la dependencia del gas ruso. Plantea los ingresos energéticos rusos como incentivo de paz en lugar de mantenerlos como palanca de sanciones. Provoca una nueva fractura transatlántica, con Alemania, antiguo mayor comprador, como principal detractora. Además coincide con el levantamiento de sanciones a compradores de hidrocarburos rusos que el Congreso había impulsado.
Qué ha ocurrido
La administración estadounidense, a través de sus enviados especiales Jared Kushner y Steve Witkoff, planteó a Kiev y a varias capitales europeas la posibilidad de reactivar el tránsito de gas ruso por territorio ucraniano hacia Europa. La propuesta se inscribe en un arreglo más amplio que abarcará las relaciones de Rusia con la OTAN, las garantías de seguridad para Ucrania y la cuestión territorial. Washington sostiene que el flujo de gas y los ingresos por tránsito podrían animar a Moscú a aceptar el fin de la guerra. Funcionarios europeos —especialmente alemanes— rechazaron la idea por considerar que contradice el objetivo declarado de cortar la dependencia energética del Kremlin.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
La cobertura internacional subraya la disputa interna entre aliados occidentales. Resalta la oposición frontal de Alemania, principal comprador de gas ruso antes de la guerra, y recuerda la postura de Berlín de que el gas ruso sigue siendo ruso aunque se venda a través de intermediarios. También contextualiza la propuesta como una ruptura con años de política europea, antes respaldada por Washington, encaminada a diversificar las fuentes energéticas. Varios análisis apuntan a la presión política interna que sufre el gobierno alemán por el impulso de la ultraderechista AfD, que ronda el 30 % en las encuestas y pide el regreso del gas ruso para contener la inflación.
Dónde difieren las versiones
Las fuentes discrepan sobre si Nord Stream 2 ha sido abordado recientemente en los contactos entre Washington y Moscú. Según una fuente consultada por los medios ucranianos, el gasoducto sabotado fue mencionado y su reactivación en caso de acuerdo de paz sería «el paso más sencillo». La Casa Blanca negó que el tema se haya discutido en fechas recientes.
Contexto
Antes de la invasión rusa a gran escala, Alemania era el mayor comprador individual de gas ruso. El 18 de septiembre, Trump firmó la ley HR 5334, que ampliaba las sanciones al comercio energético ruso. El 16 de octubre suspendió la aplicación de esas sanciones contra los mayores compradores de petróleo y gas rusos, invocando los intereses nacionales de Estados Unidos. En la política alemana pesa la presión de la AfD, que ronda el 30 % en las encuestas y demanda el regreso del gas ruso para reducir la inflación. La cuestión de Nord Stream 2, gasoducto que fue sabotado, también habría surgido en los contactos entre Washington y Moscú.