Trump anuncia un acuerdo para que Rusia suministre diésel a EE. UU. tras una llamada con Putin; Zelensky lo tilda de "regalo de cumpleaños para Putin"
El 9 de octubre, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció por Truth Social una conversación telefónica con Vladímir Putin en la que ambos acordaron permitir el suministro de millones de toneladas de diésel ruso a Estados Unidos y los mercados mundiales, mediante una licencia temporal del Tesoro estadounidense. Según el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, Putin rechazó en esa misma llamada la posibilidad de reanudar las negociaciones de paz y afirmó que Rusia continuará luchando hasta que Ucrania capitule. El anuncio coincidió con la celebración de conversaciones paralelas entre delegaciones estadounidenses y ucranianas en Miami, en presencia de diplomáticos europeos, y fue duramente criticado por el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, quien lo calificó de "regalo de cumpleaños para Putin".
Puntos clave
- Trump anunció el 9 de octubre un acuerdo con Putin para el suministro de diésel ruso a EE. UU., que se concretó mediante una licencia temporal del Tesoro vigente hasta el 7 de abril de 2027.
- El volumen total del acuerdo supera las 4,8 millones de toneladas: 300.000 toneladas inmediatas, 500.000 en noviembre, 1 millón adicionales según capacidad de refino y 3 millones más "en un corto período".
- Según el asesor Yuri Ushakov, Putin rechazó en la llamada reanudar las negociaciones de paz y dijo que Rusia seguirá luchando hasta que Ucrania capitule; también felicitó a Putin por su cumpleaños.
- El anuncio coincidió con las conversaciones de paz en Miami entre las delegaciones de EE. UU. y Ucrania, con presencia de diplomáticos de Alemania, Francia, Reino Unido, la UE y la OTAN.
- Zelensky calificó la medida de "absolutamente terrible", injusta y deshonesta, y la describió como un "regalo de cumpleaños para Putin" que daría miles de millones adicionales al agresor para continuar la guerra.
- EE. UU. justificó la decisión por el impacto de los ataques ucranianos a refinerías rusas en los precios de la gasolina estadounidenses, y enmarcó el acuerdo como una medida para bajar los combustibles antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
- Funcionarios estadounidenses afirmaron que Rusia "está abierta a discutir el fin de la guerra", mientras que un funcionario ucraniano señaló que los enviados de EE. UU. amenazaron con suspender el acceso de Ucrania a inteligencia estadounidense si continuaba los ataques a refinerías; Washington lo negó.
Por qué importa
El acuerdo levanta de hecho las sanciones estadounidenses al diésel ruso, un instrumento clave de presión occidental sobre el financiamiento de la guerra de Moscú. Putin aprovechó la misma llamada para rechazar públicamente cualquier reanudación de las negociaciones de paz y reiterar que Rusia seguirá luchando hasta la capitulación de Ucrania, eliminando vías diplomáticas a corto plazo. La coincidencia entre el anuncio y las conversaciones de paz en Miami, la airada reacción de Zelensky y las versiones sobre un posible corte del acceso a inteligencia estadounidense marcan una de las rupturas públicas más agudas entre Kyiv y Washington desde el inicio de la guerra y muestran cómo la guerra y las sanciones se han vinculado a la política interna estadounidense de cara a las elecciones de medio mandato.
Qué ha ocurrido
El viernes 9 de octubre por la noche, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció a través de Truth Social que había sostenido una conversación "extremadamente productiva" con Vladímir Putin y que ambos habían acordado el suministro de millones de toneladas de diésel ruso a EE. UU. y a los mercados mundiales. Minutos después, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov confirmó la llamada y reveló que Putin había rechazado reanudar las negociaciones de paz y afirmado que Rusia continuará las operaciones militares hasta que Ucrania capitule; también agradeció a Trump su atención al diálogo con Moscú e indicó que Trump felicitó a Putin por su cumpleaños. El Tesoro de EE. UU. emitió una licencia general temporal que permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso hasta el 7 de abril de 2027, lo que en la práctica levanta las restricciones estadounidenses al comercio de este combustible.
El anuncio llegó mientras delegados ucranianos —Davyd Arakhamia, Rustem Umerov, Kyrylo Budanov y Serhiy Kyslytsia— se reunían en Miami durante ocho horas con los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, en presencia de diplomáticos de Alemania, Francia, Reino Unido, la UE y la OTAN, para discutir nuevas propuestas estadounidenses para poner fin a la guerra. Witkoff y Kushner informaron a la parte ucraniana sobre la inminente conversación Trump-Putin y el levantamiento de sanciones. Las conversaciones de Miami concluyeron antes de lo previsto, aunque Witkoff las calificó de productivas.
El volumen del acuerdo, según Washington, supera las 4,8 millones de toneladas: 300.000 toneladas inmediatas, 500.000 en noviembre, un millón de toneladas adicionales dependiendo de la capacidad rusa de refino y 3 millones más en un corto período sin precisar. Trump enmarcó el pacto como una manera de reducir los precios de los combustibles antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Un funcionario estadounidense citado por Axios explicó que la medida respondió a la negativa de Ucrania a detener de forma unilateral los ataques a refinerías rusas, que según Washington afectan a los consumidores estadounidenses; añadió que EE. UU. seguirá siendo un socio fiable y negó que se hubiera amenazado con cortar el acceso a inteligencia.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
La cobertura en lengua ucrania —Українська правда, hromadske, Європейська правда y НВ— presenta la llamada como un rechazo frontal ruso: Putin, según Ushakov, descarta cualquier reanudación de las conversaciones de paz y exige la capitulación de Ucrania. Los medios ucranios enmarcan el acuerdo de diésel como una concesión unilateral de Trump a Putin, destacan las duras críticas de Zelensky —"absolutamente terrible", "injusto y deshonesto", "regalo de cumpleaños para Putin", "debilidad evidente que juega a favor de Rusia"— y subrayan que Zelensky comparó el arreglo con la cumbre de Anchorage entre Trump y Putin, calificándolo de "Alaska-2". Las fuentes ucranianas enfatizan que las conversaciones de Miami fueron utilizadas como "fachada" o "cobertura" del pacto con Moscú, resaltan la denuncia sobre el supuesto chantaje de suspender la inteligencia estadounidense y subrayan que el acuerdo podría reportar miles de millones adicionales al Kremlin para continuar la guerra, sin reciprocidad rusa alguna.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
La prensa internacional —Le Monde y la agencia azerbaiyana APA, entre otras— presenta el episodio como un arreglo comercial entre Washington y Moscú anunciado mientras estaban en curso conversaciones paralelas de paz en Miami con presencia europea. Le Monde destaca el volumen concreto del acuerdo —más de 4,8 millones de toneladas— y el malestar europeo. APA y otros medios en lengua inglesa dan mayor espacio al punto de vista estadounidense: la justificación de que los ataques ucranianos a refinerías elevan los precios de la gasolina en EE. UU., la afirmación de que Putin "está abierto a discutir el fin de la guerra" y la oferta de un paquete de ayuda posbélica para Ucrania, incluida la financiación de la reconstrucción y la restauración del ejército. La cobertura internacional recoge también la contraparte ucraniana —las críticas de Zelensky y la denuncia sobre la supuesta amenaza a la inteligencia— pero tiende a equilibrar más las dos versiones que la prensa ucrania.
Dónde difieren las versiones
Las fuentes divergen principalmente en dos puntos. Primero, sobre si los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner amenazaron durante las conversaciones de Miami con cortar el acceso de Ucrania a la inteligencia estadounidense si continuaba los ataques a refinerías rusas: un funcionario ucraniano dijo que sí, mientras que un funcionario estadounidense negó tajantemente que se hiciera tal amenaza. Segundo, sobre el volumen del acuerdo: una fuente ucraniana lo describió como "cientos de miles de toneladas", otras como "millones de toneladas", mientras que reportes posteriores, basados en datos de Washington, detallan un total de más de 4,8 millones de toneladas distribuidas en varias entregas a lo largo de los próximos meses.
Contexto
Axios había informado el 20 de septiembre que Trump había insistido por teléfono a Zelensky en que Ucrania detuviera los ataques a refinerías rusas, con la palabra "diésel" supuestamente repetida en múltiples ocasiones. El 8 de octubre, Zelensky anunció la composición de la delegación ucraniana para las conversaciones en EE. UU.: Davyd Arakhamia (jefe de la facción "Servidor del Pueblo"), Rustem Umerov (jefe del Servicio de Inteligencia Exterior), Kyrylo Budanov (jefe de la Oficina de la Presidencia) y Serhiy Kyslytsia (primer vicedirector de esa oficina). En la negociación de Miami participó también una constelación diplomática europea —Alemania, Francia, Reino Unido, UE y OTAN— junto a los enviados de Trump. Zelensky había condicionado cualquier alivio de sanciones a una tregua energética que detuviera ataques contra instalaciones en Ucrania y Rusia durante el invierno, y describió el movimiento unilateral de EE. UU. como un "Alaska-2", en referencia a la cumbre de Anchorage entre Trump y Putin.