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Los aeropuertos de Moscú suspenden vuelos por segunda noche consecutiva tras la advertencia de Zelenski sobre el espacio aéreo ruso

Los aeropuertos moscovitas de Vnukovo y Sheremétievo suspendieron la aceptación y salida de aeronaves por segunda noche consecutiva, después de que el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky advirtiera a aerolíneas y aseguradoras que el espacio aéreo ruso se está volviendo completamente peligroso para la aviación civil. Ucrania notificó formalmente a la OACI y pidió la prohibición total de vuelos civiles sobre Rusia, mientras Rusia, a través de Rosaviatsia y del propio Vladímir Putin, rechazó las advertencias calificándolas de "terrorismo de Estado".

Puntos clave

  • Vnukovo y Sheremétievo suspendieron operaciones por segunda noche consecutiva; restricciones temporales también en Zhukovsky (Ramenskoye), Gelendzhik, Sochi, Penza y Saratóv.
  • Según Flightradar24, Sheremétievo registró 21 vuelos cancelados y 235 demorados; Vnukovo, 22 cancelados y 94 demorados.
  • El 1 de septiembre, Zelensky advirtió a aerolíneas y aseguradoras que el espacio aéreo ruso se está volviendo completamente inseguro para la aviación civil.
  • El 2 de septiembre, Ucrania notificó formalmente a la OACI y el ministro Mykola Kalashnyk pidió al Secretario General una prohibición total de vuelos civiles sobre Rusia.
  • La OACI publicó una actualización de sus recomendaciones sobre vuelos en zonas de conflicto, señalando como amenazas los drones, las armas de largo alcance, los sistemas de defensa antiaérea y las interferencias en navegación por satélite.
  • Rosaviatsia emitió un NOTAM afirmando que los documentos ucranianos carecen de fuerza legal, y Putin calificó las advertencias de "reivindicación de terrorismo de Estado".
  • Las acciones de las aerolíneas rusas cayeron tras las advertencias, con Aeroflot perdiendo más del 5%.

Por qué importa

La suspensión nocturna y reiterada de los principales aeropuertos de Moscú, con cientos de cancelaciones y demoras, marca una nueva fase de perturbación dentro del espacio aéreo ruso que ya afecta directamente a pasajeros civiles. La advertencia pública de un presidente en ejercicio a aerolíneas y aseguradoras internacionales eleva la disputa desde el terreno militar al legal y diplomático, con impacto medible en los mercados: las acciones de Aeroflot cayeron más del 5%. La escalada —Ucrania ante la OACI, la OACI actualizando sus recomendaciones, Rusia calificando la advertencia de "terrorismo de Estado"— configura una confrontación abierta que podría desencadenar represalias rusas, ya amenazadas contra la infraestructura energética ucrania.

Qué ha ocurrido

Los aeropuertos moscovitas de Vnukovo y Sheremétievo suspendieron la aceptación y salida de aeronaves por segunda noche consecutiva. Rosaviatsia notificó restricciones temporales en aeropuertos de la región de Moscú; también se aplicaron en Zhukovsky (Ramenskoye), mientras que Domodédovo operó "en coordinación con las autoridades competentes". En la madrugada del 3 de septiembre se introdujeron restricciones adicionales en los aeropuertos de Gelendzhik, Sochi (01:24) y Penza y Saratóv (03:50). Según Flightradar24, en Sheremétievo se cancelaron 21 vuelos y se demoraron 235; en Vnukovo, 22 cancelados y 94 demorados.

Los cierres se producen después de que el 1 de septiembre el presidente Volodymyr Zelensky advirtiera a aerolíneas, aseguradoras y a los países que aún utilizan los principales aeropuertos rusos que el espacio aéreo ruso se está volviendo completamente peligroso para la aviación civil, debido a la guerra desatada por Moscú y al uso de drones por parte de Ucrania como respuesta. Zelensky señaló que Ucrania no tiene intención de atacar aviones de pasajeros, pero pidió a las empresas internacionales tomar en cuenta los riesgos militares. El 2 de septiembre, el canciller Andriy Sybiha informó que Ucrania había notificado formalmente a la OACI sobre las amenazas crecientes, y el ministro de Desarrollo de Comunidades y Territorios, Mykola Kalashnyk, envió una carta al Secretario General de la OACI pidiendo a los Estados miembros recomendar la prohibición total de vuelos civiles sobre Rusia, invocando el derecho a la legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU.

El 2 de septiembre, la OACI publicó una actualización de sus recomendaciones de seguridad para aeronaves civiles que operan sobre o cerca de zonas de conflicto. Identificó como amenazas las armas de largo alcance, los sistemas antidrones, los vehículos aéreos no tripulados, las interferencias de radiofrecuencia a la navegación por satélite y los sistemas modernos de defensa antiaérea, y pidió a los Estados miembro compromisos más firmes para proteger a las aeronaves, evaluando la seguridad del espacio aéreo que controlan, compartiendo información de amenazas y mejorando la coordinación entre autoridades militares y civiles para evitar la identificación errónea de vuelos civiles como objetivos militares.

En respuesta, Rosaviatsia emitió un NOTAM afirmando que los documentos ucranianos sobre el espacio aéreo ruso carecen de fuerza legal y violan el Convenio sobre Aviación Civil Internacional, y aseguró que el transporte aéreo ruso continúa operando con normalidad, aceptando y despachando vuelos, incluidos los de aerolíneas extranjeras. El ministro de Transporte, Andréi Nikitin, afirmó que Rusia refuerza continuamente los requisitos de seguridad aérea y aeroportuaria y que "no permitirá interrupciones significativas" en la aviación civil. El asesor presidencial Antón Kobiakov afirmó que el espacio aéreo ruso "sigue siendo seguro". El presidente Vladímir Putin, por su parte, dijo no haber escuchado tales declaraciones y aseguró que, si se dicen en voz alta, constituyen una "reivindicación de terrorismo de Estado", amenazando además con strikes contra la infraestructura energética de Ucrania.

Tras las advertencias, las acciones de las aerolíneas rusas cayeron, con Aeroflot perdiendo más del 5%. El 2 de septiembre, Zelensky reportó que las primeras aerolíneas habían comenzado a negarse a operar vuelos hacia aeropuertos rusos. El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, informó el 3 de septiembre que las defensas antiaéreas rusas habían derribado 37 drones que se dirigían a Moscú desde el norte hasta las 07:20 hora local.

Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas

Las fuentes ucranianas coinciden en presentar el cierre de los aeropuertos moscovitas como consecuencia directa de las advertencias del presidente Zelensky. La escalada se enmarca como una campaña informativa y diplomática deliberada: Ucrania buscó reconocimiento multilateral al llevar el asunto a la OACI y pedir una prohibición total de vuelos sobre Rusia, invocando el derecho a la legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU. Se destaca la respuesta rusa —especialmente la calificación de "terrorismo de Estado" por parte de Putin y la amenaza de strikes contra infraestructura energética— y se contrapone con la réplica del Centro de Lucha contra la Desinformación, que señala las acciones terroristas de Rusia. Varias piezas subrayan el impacto financiero, con la caída de más del 5% en la cotización de Aeroflot, y una cita al periodista Simon Shuster, de The Atlantic, interpretando los hechos como el lanzamiento de una operación previamente planificada con enjambres de drones autónomos con IA para bloquear los aeropuertos de Moscú.

Cómo lo cuentan las fuentes internacionales

El único artículo con perspectiva no ucraniana disponible en el conjunto de fuentes enmarca la noticia desde el ángulo multilateral de la seguridad aérea: la OACI actualizando sus recomendaciones de seguridad para vuelos civiles en zonas de conflicto, en respuesta a la advertencia oficial de Ucrania. El foco se desplaza de los cierres aeroportuarios en Moscú a las obligaciones que la OACI impone a sus Estados miembro —evaluar la seguridad del espacio aéreo que controlan, compartir información sobre amenazas, mejorar la coordinación militar-civil— y al marco del Convenio sobre Aviación Civil Internacional que prohíbe el uso de armas contra aeronaves civiles.

Dónde difieren las versiones

Hay discrepancias entre las fuentes sobre el número de drones que el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, afirmó haber sido derribados en la noche del 3 de septiembre: un grupo de medios reporta 37 drones (Українська правда, Укрінформ, LIGA.net, Суспільне Новини, ZN.UA, Новинарня), mientras otro conjunto cita 10 drones.

Otro desacuerdo relevante es entre la narrativa oficial de Rosaviatsia —que asegura que el transporte aéreo ruso y la infraestructura terrestre continúan operando con normalidad, aceptan y despachan vuelos, incluidos los de aerolíneas extranjeras, y califica los documentos ucranianos de inválidos— y la realidad operativa de esos mismos días: cierres nocturnos repetidos de Vnukovo y Sheremétievo, cientos de cancelaciones y demoras según Flightradar24, y la afirmación de Zelensky de que las primeras aerolíneas han comenzado a negarse a operar hacia aeropuertos rusos.

Contexto

Zelensky enmarcó el peligro como resultado de la guerra rusa y del uso por parte de Ucrania de drones y misiles en represalia en espacio aéreo ruso, al tiempo que señaló que Ucrania no pretende atacar aviones de pasajeros. Ucrania invocó su derecho a la legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU en su carta al Secretario General de la OACI. La OACI señaló específicamente como amenazas para la aviación civil las armas de largo alcance, los drones, las interferencias de radiofrecuencia al sistema global de navegación por satélite y los sistemas modernos de defensa antiaérea, y reafirmó que el uso de armas contra aeronaves civiles está prohibido por el Convenio de Chicago. Según un artículo citado, el periodista Simon Shuster, de The Atlantic, describió el episodio como el inicio de una operación ucraniana previamente planificada con enjambres de drones autónomos con IA para bloquear los aeropuertos de Moscú.