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Turquía y la ONU organizan nuevas negociaciones entre Rusia y Ucrania para un alto el fuego en el mar Negro

Turquía y la ONU están organizando nuevas conversaciones entre Rusia y Ucrania para un alto el fuego en el mar Negro que proteja las exportaciones de grano, con reuniones previstas para principios de octubre y la mediación de la ONG suiza Centro para el Diálogo Humanitario. La iniciativa busca reproducir el acuerdo cerealista de 2022, que duró cerca de un año antes de que Rusia lo abandonara.

Puntos clave

  • Las reuniones entre Rusia y Ucrania se celebrarán a principios de octubre, organizadas por Turquía y la ONU.
  • Los mediadores serán representantes del Centro para el Diálogo Humanitario, una ONG suiza.
  • A finales de septiembre se celebró una reunión cerrada al margen de la Asamblea General de la ONU, con participación de Turquía, EE. UU., países europeos, India y Egipto.
  • Ucrania estudia cuatro propuestas de alto el fuego (de EE. UU., India, Turquía y Egipto); las de Turquía y Egipto se centran en un alto el fuego alimentario, según Andrii Sybiha.
  • Moscú exige condiciones para restaurar el acuerdo, incluida la flexibilización de sanciones y concesiones militares de Ucrania.
  • Según el ministro ucraniano Taras Vysotsky, no hay señales positivas para una tregua cerealista en los próximos meses y los mediadores indican que Rusia rechaza todas las propuestas.
  • Rusia y Ucrania concentran más de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de trigo.

Por qué importa

Un nuevo acuerdo en el mar Negro protegería las exportaciones de grano, fertilizantes y alimentos ucranianos a través de los puertos del mar Negro en un momento en que los ataques rusos han reducido drásticamente los envíos y disparado los futuros mundiales del trigo a un máximo de tres años. Rusia y Ucrania abastecen juntas más de una cuarta parte del trigo mundial, y la interrupción del tráfico por el mar Negro tiene consecuencias directas para la seguridad alimentaria de países fuertemente dependientes de las importaciones como Egipto. Las conversaciones ponen a prueba si el marco del acuerdo cerealista de 2022 —que duró cerca de un año antes de que Rusia se retirara en julio de 2023— puede ser revivido, y si Moscú aceptará las condiciones impuestas por los mediadores, pues públicamente exige el levantamiento parcial de sanciones y concesiones militares de Ucrania. La negociación involucra a múltiples potencias medias y grandes —Turquía, la ONU, EE. UU., Europa, Egipto e India—, lo que hace que su resultado sea relevante para la diplomacia más amplia en torno a la guerra.

Qué ha ocurrido

Turquía y la ONU están organizando nuevas negociaciones entre Rusia y Ucrania para un alto el fuego en el mar Negro destinado a proteger las exportaciones de grano y alimentos. Las reuniones, previstas para principios de octubre, contarán con la mediación de representantes de la ONG suiza Centro para el Diálogo Humanitario. La iniciativa busca reproducir el éxito del acuerdo cerealista de 2022, que garantizó la salida segura de grano, fertilizantes y alimentos de los puertos ucranianos durante cerca de un año antes de que Rusia lo abandonara en julio de 2023. A finales de septiembre se celebró una reunión cerrada en los márgenes de la Asamblea General de la ONU para lanzar la iniciativa, con participación de Turquía, EE. UU., países europeos, India y Egipto. Según un documento visto por Bloomberg, los participantes discutieron un "arreglo mutuamente definido" que contemplaría la libre navegación comercial y la protección de la infraestructura portuaria y energética. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, indicó que Kyiv estudia cuatro variantes de alto el fuego en el mar Negro, recibidas de EE. UU., India, Turquía y Egipto —las dos últimas centradas en el corredor cerealista, la estadounidense en un alto el fuego energético tratado por Zelensky y Trump, y la más amplia proveniente de India— y que Ucrania solo está dispuesta a apoyar ambas medidas como un paquete conjunto.

Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas

Los medios ucranianos enmarcan la cobertura en torno a la iniciativa diplomática para revivir el corredor cerealista y resaltan la participación constructiva de Kyiv, señalando que Ucrania ha recibido cuatro propuestas (de EE. UU., India, Turquía y Egipto) y está dispuesta a apoyar el alto el fuego energético y del mar Negro únicamente como un paquete combinado. Subrayan además el coste humano y económico de los ataques rusos contra la infraestructura portuaria ucraniana, citando cifras concretas —1.173 objetos de infraestructura portuaria y 274 buques civiles dañados desde el inicio de la invasión a gran escala— y el colapso de más de 15 veces en la carga manipulada en los puertos del Gran Odesa desde el 22 de julio. Las fuentes destacan las señales contradictorias —las afirmaciones de Erdogan de una respuesta positiva de Zelensky frente al escepticismo de Vysotsky y las advertencias de que los socios mediadores señalan que Moscú rechaza todas las propuestas— para poner de relieve la incertidumbre del desenlace. También recogen la caracterización despectiva de Putin, que tachó las propuestas de detener los ataques contra los buques de "absurdas" o "sin sentido", presentándola como una obstrucción rusa a la desescalada.

Dónde difieren las versiones

Las fuentes discrepan sobre las perspectivas de un alto el fuego cerealista en el mar Negro: el presidente turco Erdogan afirma haber recibido una respuesta "positiva" de Zelensky sobre la restauración del corredor, mientras que el ministro ucraniano Taras Vysotsky sostiene que no ve perspectivas de tregua cerealista en los próximos meses y cita a países mediadores que dicen que Moscú rechaza todas las propuestas. Existe también una divergencia en la caracterización de la respuesta rusa: el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov calificó el regreso al acuerdo de 2022 de "completamente inaceptable e irrealista" y acusó a Ucrania de haber abusado de los acuerdos, mientras que Vladímir Putin afirmó que las propuestas de Ucrania para detener los ataques siguen "sobre la mesa" y que Rusia decidirá su respuesta en función de sus propios intereses.

Contexto

La Iniciativa de Granos del mar Negro de 2022, mediada por Turquía y la ONU, garantizó la exportación segura de grano, fertilizantes y alimentos de los puertos ucranianos y duró cerca de un año antes de que Rusia se retirara en julio de 2023, tras una explosión en el puente de Crimea construido ilegalmente. Rusia y Ucrania concentran más de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de trigo, y antes de la guerra a gran escala Ucrania representaba alrededor del 46 % de las exportaciones mundiales de aceite de girasol, el 12 % de maíz y el 9 % de trigo; cerca del 90 % de sus exportaciones pasaba por mar. Los ataques rusos contra la infraestructura portuaria y la flota civil se intensificaron con fuerza desde el 22 de julio, lo que provocó la suspensión temporal de las entradas de buques a los puertos ucranianos y una caída de más de 15 veces en la manipulación de carga en los puertos del Gran Odesa. En agosto, los futuros del trigo alcanzaron un máximo de tres años. Egipto, el mayor importador mundial de trigo, no ha recibido grano del mar Negro desde hace cerca de un mes y depende en gran medida del grano ucraniano y ruso.