Drones atacan dos buques comerciales en el mar Negro frente a Bulgaria; uno se hunde
En la madrugada del 13 de octubre de 2026, drones atacaron dos buques mercantes en el mar Negro cerca de la costa búlgara. El carguero maltés CHELSEA 3, registrado en Odesa y propiedad de un armador ukraino, fue alcanzado por tres drones y los 15 tripulantes —siete ciudadanos ucranios y ocho azerbaiyanos— fueron evacuados al puerto de Varna. El otro buque se fue a pique y un solo marinero fue rescatado. El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, anunció que convocará a la embajadora rusa y que no existen pruebas categóricas para atribuir el ataque a un Estado concreto, si bien indicó que la lógica de los acontecimientos beneficia a Rusia.
Puntos clave
- En la noche del 12 al 13 de octubre, drones atacaron dos buques mercantes frente a la costa búlgara; uno se hundió.
- El carguero maltés CHELSEA 3, registrado en Odesa y propiedad de un armador ukraino, fue alcanzado por tres drones a unas 18 millas náuticas al este de la ciudad de Byala.
- Los 15 tripulantes del CHELSEA 3 —siete ucranios y ocho azerbaiyanos— fueron evacuados al puerto de Varna; cinco recibieron asistencia médica por heridas leves.
- El segundo buque se hundió a unas 17 millas náuticas al este de Krapets y solo un tripulante fue rescatado.
- El primer ministro búlgaro Rumen Radev anunció la convocatoria de la embajadora rusa Eleonora Mitrofanova y su intención de hablar con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
- Radev afirmó que no hay pruebas categóricas para atribuir el ataque a un Estado concreto y que la lógica de los acontecimientos apunta a que el resultado beneficia a Rusia.
- Bulgaria solicitó asistencia a la UE y a la OTAN para investigar los ataques y reforzar la vigilancia del espacio aéreo y marítimo.
Por qué importa
Las aguas territoriales de un miembro de la OTAN fueron escenario de ataques con drones contra buques civiles, lo que llevó a Bulgaria a convocar a la embajadora rusa, a pedir asistencia a la UE y la OTAN para investigar y a planificar conversaciones con el secretario general de la OTAN. Una de las naves atacadas —el CHELSEA 3, con pabellón maltés— llevaba una tripulación de siete ucranios y ocho azerbaiyanos, y el incidente motivó al ministro de Exteriores de Ucrania a reclamar más sanciones y la protección de la libertad de navegación. La presidenta de la Comisión Europea condenó los ataques y enmarcó el mar Negro como un nuevo frente de escalada.
Qué ha ocurrido
En la noche del 12 al 13 de octubre de 2026, drones atacaron dos buques mercantes en el mar Negro frente a la costa búlgara. Hacia la 01:30 hora local se recibió una señal de socorro del primero de los buques atacados. El carguero maltés CHELSEA 3, de 136 metros y con pabellón de Malta, registrado en Odesa y propiedad de un armador ukraino, fue alcanzado por tres drones a unas 18 millas náuticas (unos 33 kilómetros) al este de la ciudad de Byala. Los impactos dañaron la cubierta y el costado del buque. Los 15 tripulantes —siete ciudadanos de Ucrania y ocho de Azerbaiyán— fueron evacuados y trasladados al puerto de Varna; cinco recibieron asistencia médica por heridas leves. El segundo buque atacado se hundió a unas 17 millas náuticas (unos 31 kilómetros) al este de Krapets y solo un tripulante fue rescatado. Bulgaria convocó una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad y su primer ministro, Rumen Radev, anunció la convocatoria de la embajadora rusa Eleonora Mitrofanova, su intención de mantener conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la apertura de una solicitud de asistencia a la UE y la OTAN para investigar los ataques y reforzar la vigilancia.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
La cobertura en lengua ucrania atribuye directamente el ataque a Rusia y cita al presidente Volodímir Zelenski describiéndolo como un ataque combinado ruso con drones navales y aéreos, establecido tras contactos con la parte búlgara. Los medios subrayan la propiedad y el registro en Odesa del CHELSEA 3, así como la presencia de siete tripulantes ucranios, para destacar el impacto directo sobre ciudadanos ucranios. Varios medios abren con las declaraciones del ministro de Exteriores Andrí Sibiga, que pidió reforzar las sanciones, describió el mar Negro como un espacio atacado para «armar el hambre» e insistió en la necesidad de proteger la libertad de navegación.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
La única fuente en lengua inglesa del conjunto es una agencia azerbaiyana (APA), que se interesa sobre todo por los ciudadanos azerbaiyanos entre los heridos y reproduce las palabras del ministro Sibiga a ese respecto, sin atribuir ella misma el ataque. Las declaraciones oficiales búlgaras recogidas en las fuentes no llegan a atribuir formalmente los ataques a Rusia por falta de pruebas categóricas, pero señalan que la lógica de los acontecimientos beneficia a Rusia y anuncian la citación a la embajadora rusa y el recurso a socios europeos y de la OTAN. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó los ataques y enmarcó el mar Negro como un nuevo frente de escalada de la guerra rusa contra Ucrania, aunque sin nombrar a un responsable.
Dónde difieren las versiones
Las fuentes difieren en el balance de víctimas del hundimiento del ALFAWATAN, ocurrido el 6 de octubre: la mayoría indica que sus 12 tripulantes están desaparecidos, mientras que datos atribuidos al Ministerio del Interior de Rumanía señalan dos muertos y 11 rescatados. Tampoco hay coincidencia sobre la identidad del buque que se hundió la noche del 12 al 13 de octubre: la mayoría de las fuentes no lo nombra y uno lo señala como el Azov Concord.
Contexto
El 5 de octubre, un buque que transportaba grano de Ucrania a Italia fue alcanzado por drones cerca de la costa rumana, con al menos un fallecido confirmado. Un día después, el 6 de octubre, drones atacaron dos buques mercantes en la zona económica exclusiva de Bulgaria —el ALFA WATAN, con pabellón de Togo, y el ABLE, con pabellón de Palaos—; el ALFAWATAN se hundió en aproximadamente tres minutos y sus 12 tripulantes siguen desaparecidos, mientras que el ABLE se incendió pero los 18 miembros de su tripulación fueron rescatados. El primer ministro búlgaro declaró entonces que no existían pruebas categóricas para atribuir el origen de los drones a un Estado concreto, aunque señaló que la lógica de los acontecimientos beneficiaba a Rusia.