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Alemania acusa a Rusia del ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig y anuncia represalias

Alemania acusó formalmente a Rusia de estar detrás del ataque con drones ocurrido la noche del 4 al 5 de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle, donde un dron con explosivos fue descubierto junto a un avión de carga ucraniano An-124. Los investigadores identificaron a dos sospechosos, uno de origen ruso con pasaporte letón y otro bielorruso con ciudadanía rusa, ambos con vínculos con servicios de inteligencia rusos. Berlín anunció el cierre del consulado ruso en Bonn y del «Russisches Haus» en Berlín, y los ministros de Exteriores de la UE debatieron en Irlanda un endurecimiento de las restricciones de visado para ciudadanos rusos.

Puntos clave

  • En la noche del 4 al 5 de agosto se descubrió un dron con explosivos cerca de un An-124 ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle; el dron no detonó y fue desactivado por un robot.
  • No se reportaron heridos ni daños a la aeronave ucraniana.
  • Los investigadores identificaron a dos sospechosos: un hombre de origen ruso con pasaporte letón (presunto coordinador logístico) y un ciudadano bielorruso con ciudadanía rusa; ambos habrían salido ya del territorio de la UE.
  • El sospechoso bielorruso-ruso entró en la UE con un visado Schengen turístico italiano emitido por la embajada de Italia en Minsk.
  • Alemania acusó formalmente a Rusia el 1 de septiembre y su ministro de Exteriores, Johann Wadephul, convocó al embajador ruso.
  • Alemania anunció el cierre del consulado general ruso en Bonn y del «Russisches Haus» en Berlín, y el endurecimiento de las reglas de entrada para nacionales rusos.
  • La alta representante de la UE, Kaja Kallas, afirmó que hay apoyo amplio entre los Estados miembros para prohibir la entrada a excombatientes rusos y endurecer los visados turísticos; los ministros de Exteriores de la UE se reunieron en Irlanda el miércoles para analizar más medidas.

Por qué importa

Alemania acusó formalmente a Rusia de un ataque híbrido en territorio alemán contra un centro logístico clave para la ayuda militar a Ucrania. La identificación de dos sospechosos vinculados a servicios de inteligencia rusos y el hecho de que uno de ellos entrara en la UE con un visado turístico Schengen italiano reabrieron en la UE el debate sobre el endurecimiento de los visados para ciudadanos rusos y la prohibición de entrada a excombatientes. Rusia rechazó las acusaciones y amenazó con represalias, mientras Berlín anunció medidas de respuesta y la UE se mueve hacia nuevas sanciones.

Qué ha ocurrido

En la noche del 4 al 5 de agosto, un dron con explosivos fue descubierto a pocos metros de un avión de carga ucraniano An-124 en el aeropuerto de Leipzig/Halle, utilizado como nudo logístico para envíos militares a Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala. El dron impactó contra el ala de la aeronave, cayó al suelo sin detonar y fue neutralizado por un robot teledirigido de la policía. No hubo víctimas ni daños al avión.

Los investigadores federales identificaron a dos sospechosos: un hombre de origen ruso con pasaporte letón, señalado como coordinador logístico e instructor de la operación y con presuntos vínculos con los servicios de inteligencia rusos, y un ciudadano bielorruso con ciudadanía rusa. El primero entró en Alemania a finales de julio por el aeropuerto de Berlín-BER, viajó a Leipzig en coche de alquiler y salió del país en avión dos días antes del ataque. El segundo entró en la UE con un visado Schengen turístico italiano emitido por la embajada de Italia en Minsk. Ambos ya habían abandonado el territorio de la UE, por lo que los investigadores se mostraban escépticos sobre la posibilidad de detenerlos. Expertos de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA) sospechan que se usaron más drones de los conocidos: se han encontrado tres dispositivos o partes de ellos.

El 1 de septiembre, el Gobierno alemán acusó formalmente a Rusia de orquestar el ataque. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, convocó al embajador ruso, y el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, afirmó que los autores actuaron como «agentes de bajo nivel» por encargo de estructuras estatales rusas. Alemania anunció el cierre del consulado general ruso en Bonn (previsto para el 18 de septiembre) y del «Russisches Haus» de Berlín, además del endurecimiento de los controles de entrada para nacionales rusos. El 2 de septiembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso convocó al encargado de negocios alemán en Moscú, Bernd Finke, y calificó las acusaciones de «totalmente infundadas».

En respuesta, los ministros de Exteriores de la UE se reunieron informalmente en Irlanda, donde la alta representante Kaja Kallas informó de un apoyo amplio a prohibir la entrada a excombatientes rusos y a endurecer los visados turísticos. La Comisión Europea anunció equipos de respuesta rápida para ayudar a países afectados y trabaja en un nuevo paquete de sanciones que cubriría a más de 1.600 empresas. Ucrania presentó una nueva solicitud de financiación plurianual de varios miles de millones de euros para reforzar su defensa antiaérea, incluida la compra de misiles interceptores PAC-3 para sistemas Patriot, que será revisada por expertos de la Comisión el 7 de septiembre.

Dónde difieren las versiones

Hay dos discrepancias entre las fuentes ucranianas. Sobre si el An-124 ucraniano transportaba municiones: los medios alemanes WDR, NDR y Süddeutsche Zeitung, citando un informe policial confidencial, afirman que la aeronave llevaba munición recién entregada desde Francia; el Ministerio del Interior alemán lo niega oficialmente. Sobre la mecánica del impacto: una versión indica que el dron golpeó el ala del An-124 y cayó al suelo sin detonar; otra se limita a señalar que un dron armado con explosivos fue descubierto cerca de la aeronave y neutralizado.

Contexto

El aeropuerto de Leipzig/Halle funciona como punto alternativo de tránsito de carga militar ucraniana desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Durante la adopción del 21.º paquete de sanciones de la UE, Francia, Italia y otros Estados costeros turísticos se opusieron a prohibir completamente la entrada a excombatientes rusos. El caso del hackeo al Bundestag en 2015, en el que los sospechosos nunca fueron detenidos al no regresar a Europa, fue citado como precedente sobre la baja probabilidad de arresto de los sospechosos de Leipzig.