Alemania vincula un incendio provocado en Múnich contra empresas de defensa con el GRU ruso y detiene a dos ciudadanos búlgaros
En la noche del 3 de septiembre, dos dispositivos incendiarios fueron lanzados desde un vehículo en movimiento contra una obra en Múnich situada junto a las sedes de las empresas de defensa Rohde & Schwarz y Helsing, esta última proveedora de drones para el ejército ucraniano. La policía detuvo a un hombre y una mujer, ambos ciudadanos de Bulgaria, que según los investigadores serían reclutados de bajo nivel. El Frankfurter Allgemeine Zeitung, citando fuentes de seguridad, señaló que los sospechosos pertenecerían a un grupo vinculado al GRU ruso que operaba desde Eslovaquia.
Puntos clave
- En la noche del 3 de septiembre se lanzaron dos dispositivos incendiarios desde un coche contra una obra en Múnich.
- La obra está junto a las sedes de Rohde & Schwarz y Helsing, fabricante de drones que suministra al ejército ucraniano.
- La policía detuvo a un hombre y una mujer, ambos ciudadanos búlgaros, sospechosos de participar en el ataque.
- El FAZ informó, citando fuentes de seguridad, que los detenidos podrían formar parte de un grupo del GRU ruso que operaba desde Eslovaquia.
- Alemania atribuye al GRU tanto este incendio como el ataque con dron del aeropuerto de Leipzig/Halle de agosto.
- Las autoridades alemanas describen a los detenidos búlgaros como agentes reclutados de bajo nivel.
- El 1 de septiembre Alemania acusó formalmente a Rusia del intento de atentado en Leipzig; el 2 de septiembre cerró el consulado ruso en Bonn.
Por qué importa
El ataque golpeó objetivos del sector de defensa europeo vinculados directamente al apoyo militar a Ucrania, concretamente a Helsing, proveedor de drones del ejército ucraniano. Alemania acusó formalmente a Rusia de sabotaje dirigido por el Estado en suelo alemán y respondió con el cierre de un consulado ruso. El episodio muestra cómo el GRU amplía sus operaciones encubiertas en Europa contra la logística militar y la industria de defensa que respaldan a Kiev.
Qué ha ocurrido
En la noche del 3 de septiembre, desconocidos lanzaron dos dispositivos incendiarios desde un vehículo en movimiento contra una obra en Múnich situada junto a las sedes de las empresas de tecnología y defensa Rohde & Schwarz y Helsing. Helsing fabrica drones y los suministra a las Fuerzas Armadas de Ucrania. El fuego que se declaró tras el ataque fue extinguido con rapidez y el segundo artefacto fue desactivado. La policía detuvo a un hombre y una mujer, ambos ciudadanos de Bulgaria, sospechosos de participar en la acción. Las autoridades alemanas los describen como agentes reclutados de bajo nivel. Según el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que cita fuentes de los servicios de seguridad, los detenidos podrían haber formado parte de un grupo vinculado al GRU ruso que operaba desde Eslovaquia, y los investigadores alemanes consideran que el GRU estaría detrás tanto del incendio de Múnich como del incidente con un dron en el aeropuerto de Leipzig/Halle en agosto, por el cual Berlín acusó formalmente a Rusia el 1 de septiembre. Un día después, el 2 de septiembre, Alemania cerró el consulado general ruso en Bonn. La frustración del ataque se debió, según los informes, a la falta de profesionalidad de los autores, lo que limitó los daños materiales.
Contexto
Los investigadores alemanes conectan el incendio de Múnich con el incidente previo del aeropuerto de Leipzig/Halle de agosto, en el que se descubrió un dron armado con explosivos cerca de un Antonov An-124 que transportaba ayuda para Ucrania. Alemania atribuyó formalmente ese ataque a Rusia el 1 de septiembre. Según el FAZ, un segundo grupo del GRU que operaba desde Eslovaquia tenía encomendadas acciones de sabotaje tanto en Múnich como en Eslovaquia, donde se frustró un plan de incendio contra la fábrica de la empresa de defensa ucraniana Skyeton cerca de Prešov. Se informa de que el GRU recurre cada vez más a reclutar agentes no profesionales de bajo nivel, contactados a través de mensajeros y remunerados en criptomonedas, mientras la planificación y coordinación permanecen en manos de oficiales de inteligencia rusos. Un informe de la BKA citado por el Süddeutsche Zeitung registró más de 165 casos sospechosos de sabotaje en Alemania desde el inicio de 2026, además de cientos de incidentes con drones sospechosos cerca de instalaciones militares e infraestructura crítica.