La UE no logra renovar las sanciones individuales contra Rusia por la disputa sobre la exclusión de Usmánov y Fridman
El Coreper de la UE no logró el 21 de septiembre llegar a un acuerdo para renovar el régimen de sanciones individuales contra Rusia por violaciones de la integridad territorial de Ucrania, y los embajadores debían reunirse de nuevo el 22 de septiembre antes de que expire la medianoche del plazo. Eslovaquia y Francia exigían la exclusión de los oligarcas rusos Alisher Usmánov y Mijail Fridman, mientras que Letonia bloqueó una propuesta de compromiso que preveía su salida a cambio de prorrogar el régimen 36 meses. Ucrania rechazó públicamente cualquier exclusión y propuso ampliar y prolongar las sanciones.
Puntos clave
- El 21 de septiembre, el Coreper de la UE no logró consenso para renovar el régimen de sanciones individuales contra Rusia, y una segunda reunión ese día tampoco alcanzó un acuerdo.
- Eslovaquia exigió la salida de Alisher Usmánov y Mijail Fridman; Francia insistió en excluir a Usmánov invocando intereses nacionales; Luxemburgo también pidió la salida de Fridman.
- La Presidencia irlandesa del Consejo de la UE propuso un compromiso: excluir a Usmánov y Fridman a cambio de prorrogar el régimen 36 meses, frente a los habituales 6 o 12 meses.
- Letonia bloqueó el compromiso durante la votación por procedimiento escrito del 21 de septiembre; el primer ministro Andris Kulbergs declaró públicamente que no podía aceptar la exclusión de ambos oligarcas.
- El régimen cubre a unas 3.000 personas físicas y jurídicas —entre ellas Vladímir Putin, Serguéi Lavrov, Viktor Medvéchuk y el expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich— y vence a medianoche del 22 de septiembre; sin unanimidad, todas las sanciones individuales caducan y se descongelan los activos.
- Ucrania se opuso públicamente: el ministro de Exteriores Andrii Sybiha calificó la exclusión de «inaceptable» y propuso prorrogar las sanciones 12 meses y ampliar las listas; el vicepresidente Vsevolod Chentsov y el presidente Volodímir Zelenski también criticaron cualquier excepción.
Por qué importa
El régimen de sanciones de la UE contra personas y entidades responsables de socavar la integridad territorial de Ucrania cubre a unas 3.000 personas físicas y jurídicas —entre ellas Vladímir Putin, Serguéi Lavrov, Viktor Medvéchuk y el expresidente Víktor Yanukóvich— e incluye la prohibición de entrada a la UE y la congelación de activos. Su renovación exige la unanimidad de los 27 Estados miembros, lo que permite a un solo país bloquear o condicionar el paquete, y la falta de acuerdo antes de la medianoche del 22 de septiembre habría provocado la caducidad de todo el régimen. La disputa por la exclusión de Usmánov y Fridman, con Eslovaquia, Francia y Luxemburgo presionando en sentidos distintos y Letonia bloqueando el compromiso, deja al descubierto la fragilidad del mecanismo de unanimidad y la influencia de intereses nacionales particulares —como la pretensión francesa de vincular la salida de Usmánov a la liberación de ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán— en la arquitectura sancionadora europea. Ucrania respondió con firmeza pidiendo más presión, no menos, y propuso ampliar las listas y alargar el periodo de renovación para reducir la recurrencia de estas crisis semestrales.
Qué ha ocurrido
El 21 de septiembre, el Comité de Representantes Permanentes (Coreper) de la UE celebró al menos dos reuniones para intentar renovar el régimen de sanciones individuales contra Rusia, sin lograr consenso. Una propuesta de compromiso de la Presidencia irlandesa del Consejo preveía excluir a los oligarcas Alisher Usmánov y Mijail Fridman a cambio de prorrogar el régimen 36 meses, frente a los 6 o 12 meses habituales. Eslovaquia llevaba semanas reclamando la salida de ambos; Francia se sumó pidiendo la de Usmánov por motivos de «intereses nacionales», aunque París no lo confirmó públicamente y, según fuentes citadas por Reuters y European Pravda, vinculó la solicitud a la liberación de ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán, extremo que un diplomático azerbaiyano negó. Luxemburgo también pidió la exclusión de Fridman, preocupado por un arbitraje de 16.000 millones de dólares que Fridman mantiene contra el país en Hong Kong por activos congelados. Por la noche, el Coreper intentó una votación por procedimiento escrito: la mayoría de los Estados respondieron, pero Letonia se opuso al compromiso. Su primer ministro, Andris Kulbergs, confirmó públicamente el bloqueo y convocó un gabinete de emergencia para el 22 de septiembre. Ese día, a las 09:00 hora de Kyiv, los embajadores volvieron a reunirse —tercera cita en aproximadamente 24 horas— y, según el material disponible en el momento de la síntesis, tampoco alcanzaron un acuerdo. La fecha límite es la medianoche del 22 de septiembre: sin unanimidad, expiran todas las sanciones individuales del régimen —alrededor de 3.000 personas y entidades— y los designados recuperan el acceso a los activos congelados en la UE. Ucrania se opuso con fuerza: el ministro de Exteriores Andrii Sybiha calificó la exclusión de «inaceptable» y propuso ampliar las listas y prorrogar el régimen a 12 meses; el vicepresidente Vsevolod Chentsov, el presidente Volodímir Zelenski y el jefe de la Oficina Presidencial Kyrylo Budánov pidieron mantener y reforzar las sanciones.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Todas las fuentes utilizadas son ucranianas, y presentan una posición común y firme del Gobierno de Ucrania: la exclusión de Usmánov y Fridman es inaceptable, envía una señal de debilidad a Moscú y contradice el principio de que las sanciones deben intensificarse mientras continúe la agresión rusa. El ministro Sybiha propuso no acortar, sino alargar el periodo de renovación de 6 a 12 meses, y ampliar las listas de sancionados, mientras Chentsov, Zelenski y Budánov enmarcaron cualquier excepción como un debilitamiento de la autoridad de la UE que juega a favor de Rusia. Las fuentes ucranianas también subrayan los nombres de los Estados miembros que obstaculizan o moldean el paquete —Eslovaquia, Francia, Luxemburgo y, finalmente, Letonia— y describen sus demandas como concesiones a intereses rusos o nacionales, no a los objetivos declarados del régimen. Finalmente, detallan la mecánica de la renovación (reuniones del Coreper, procedimiento escrito, exigencia de unanimidad) y el riesgo concreto de que todo el régimen caduque a medianoche del 22 de septiembre si no hay acuerdo, lo que liberaría los activos congelados de unos 3.000 sancionados.
Contexto
El régimen de sanciones de la UE por violación de la integridad territorial y la soberanía de Ucrania se creó en 2014, se renueva cada seis meses y desde 2022 incluye a Vladímir Putin, a la cúpula rusa, a destacados oligarcas y al expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, además de a Serguéi Lavrov y Viktor Medvéchuk. La última renovación ordinaria se produjo el 14 de marzo, cuando Eslovaquia ya presionó hasta el último momento para excluir a Usmánov y Fridman. El 14 de septiembre, el Coreper prorrogó el régimen solo siete días (hasta el 22 de septiembre) por la insistencia de Eslovaquia y Francia. Las sanciones contra Usmánov y Fridman se impusieron en 2022: la UE alegó que Usmánov tenía «vínculos especialmente estrechos» con Putin; Fridman es cofundador del grupo ruso Alfa y copropietario de Sense Bank (antes Alfa-Bank Ucrania), nacionalizado por Ucrania en 2023 tras las sanciones a los accionistas rusos. Fridman reclama 16.000 millones de dólares a Luxemburgo en un arbitraje en Hong Kong por activos congelados, lo que llevó a Luxemburgo a pedir su exclusión, al temer que su posición jurídica se debilitase si solo se sacaba a Usmánov. La Presidencia irlandesa del Consejo de la UE propuso prorrogar el régimen 36 meses —en lugar de los 6 o 12 habituales— como parte del paquete de compromiso. Once Estados miembros de la UE han pedido eliminar el principio de unanimidad que permite a un solo país bloquear decisiones de sanciones.