La UE amplía las sanciones contra Rusia pero saca de la lista a dos oligarcas; Ucrania lo califica de "vergonzoso"
El 22 de septiembre, el Consejo de la UE prorrogó 36 meses (hasta septiembre de 2029) las sanciones individuales contra personas que socavan la integridad territorial de Ucrania, pero en la misma decisión excluyó de la lista a los oligarcas rusos Alisher Usmánov y Mijaíl Fridman. Francia y Eslovaquia habían impulsado la salida de Usmánov, en principio por "seguridad nacional"; luego trascendió que la motivación era liberar a dos franceses detenidos en Azerbaiyán, uno de los cuales fue indultado al día siguiente. Luxemburgo reclamó la salida de Fridman para proteger sus intereses. Ucrania condenó la decisión como "injustificada" y "vergonzosa", propuso a cambio sancionar a Vladímir Lisin y Vladímir Potanin, y Estonia, Letonia y Lituania anunciaron sanciones nacionales contra Usmánov y Fridman.
Puntos clave
- El 22 de septiembre, el Consejo de la UE prorrogó 36 meses, hasta septiembre de 2029, las sanciones individuales vinculadas a Ucrania, por primera vez de forma plurianual.
- En la misma decisión, la UE sacó de la lista de sanciones a los oligarcas rusos Alisher Usmánov y Mijaíl Fridman, previamente sancionados tras la invasión de Ucrania.
- Francia y Eslovaquia impulsaron la exclusión de Usmánov; fuentes citadas indican que el motivo real era liberar a dos ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán.
- Luxemburgo reclamó la salida de Fridman invocando "el interés superior" del país; el primer ministro Luc Frieden aseguró que esto no cambia su apoyo a Ucrania.
- Ucrania calificó la decisión de "vergonzosa" e "injustificada"; su comisario presidencial de política de sanciones, Vladyslav Vlasiuk, propuso incluir a Vladímir Lisin (NLMK) y Vladímir Potanin (Nornickel) en el próximo paquete.
- Estonia (23 de septiembre), Letonia y Lituania anunciaron o pusieron en marcha sanciones nacionales contra Usmánov y Fridman tras su exclusión de la lista UE.
- El primer ministro del Reino Unido —identificado en las fuentes como Keir Starmer, aunque algunos artículos lo nombran Andy Burnham— trasladó a Zelenski en la AGNU que Londres no levantará sus propias sanciones.
Por qué importa
La exclusión de dos oligarcas rusos de alto perfil del régimen de sanciones de la UE en la misma decisión que lo prorroga es un hecho sin precedentes y estuvo guiada por intereses nacionales de Francia, Eslovaquia y Luxemburgo, no por consideraciones relativas a Ucrania. Ucrania condenó públicamente la medida, lo que abrió una nueva fisura diplomática con socios clave de la UE en política de sanciones. Varios Estados miembros —Estonia, Letonia y Lituania— anunciaron sanciones nacionales contra los mismos individuos, lo que evidenció la fragilidad de la unidad europea sobre las sanciones a Rusia. El episodio se convirtió en un punto de fricción en la coordinación de sanciones entre el Reino Unido y la UE, con el primer ministro británico desmarcándose públicamente de la decisión de Bruselas, y reavivó dentro de la UE el debate sobre reemplazar la unanimidad por la mayoría cualificada en materia de sanciones.
Qué ha ocurrido
El 22 de septiembre, el Consejo de la UE prorrogó por 36 meses —hasta el 22 de septiembre de 2029— las medidas restrictivas individuales contra personas responsables de socavar o amenazar la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania. Es la primera vez que el régimen se renueva por un período plurianual, en lugar de los seis meses habituales, y cubre aproximadamente a 3.000 personas designadas. En la misma decisión, el Consejo excluyó de la lista a dos oligarcas rusos: Alisher Usmánov y Mijaíl Fridman, ambos sancionados tras la invasión rusa de Ucrania.
Francia y Eslovaquia habían impulsado la salida de Usmánov invocando razones de "seguridad nacional"; según fuentes citadas, el motivo real era un intento de liberar a dos ciudadanos franceses detenidos en Azerbaiyán. Al día siguiente de la exclusión, el presidente azerbaiyano, Ilham Alíyev, indultó y liberó al francés Martin Ryan, condenado por espionaje. Tras el movimiento francés, Luxemburgo reclamó la exclusión de Fridman para "proteger los intereses superiores" del país; el primer ministro Luc Frieden aseguró que esto no cambia el apoyo luxemburgués a Ucrania. Como compensación política, los Estados miembros accedieron a extender el régimen general por 36 meses y a evitar vetos no deseados en el futuro. Letonia, que había bloqueado la decisión, levantó el veto tras pactar la exclusión y anunció sanciones nacionales contra ambos oligarcas. Estonia los incluyó en su propio régimen nacional —el ministro de Exteriores Margus Tsahkna firmó la orden por vía telemática desde Nueva York el 23 de septiembre— y llamó a otros países a imitarla. Lituania, por medio del primer ministro Mindaugas Sinkevičius, inició el procedimiento para imponer medidas restrictivas nacionales equivalentes.
Ucrania condenó la decisión como "injustificada" y "vergonzosa"; el comisario presidencial de política de sanciones, Vladyslav Vlasiuk, propuso a la UE sustituir a Usmánov y Fridman por los multimillonarios Vladímir Lisin (NLMK) y Vladímir Potanin (Nornickel), cuyas empresas sostienen la economía de guerra rusa. Vlasiuk vinculó ambos casos al debate sobre sancionar a la exportadora irlandesa Aughinish Alumina. En Nueva York, en la AGNU, el primer ministro del Reino Unido —identificado de forma inconsistente en las fuentes como Keir Starmer y, en algunos artículos, como Andy Burnham— trasladó a Zelenski que Londres no comparte la decisión europea y mantendrá sus propias sanciones. El comunicado de Downing Street no mencionó la decisión de la UE, pero recogió el mensaje de seguir incrementando la presión sobre Rusia. Diplomáticos y funcionarios de la UE en Bruselas calificaron la decisión de "el peor momento" y dijeron que "nadie está satisfecho con esta decisión", temiendo que siente un precedente peligroso. Fuentes citadas sostienen que el principio de unanimidad perjudica a todos, incluida Francia, y urge avanzar hacia la mayoría cualificada en sanciones.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Las fuentes ucranias enmarcan de forma homogénea la decisión de la UE como "vergonzosa" e "injustificada", recogiendo las condenas oficiales del ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, y del comisario presidencial de sanciones, Vladyslav Vlasiuk. La cobertura se centra en la contrapropuesta ucrania de sancionar a Lisin y Potanin como reemplazo, y subraya la falta de coordinación con Kiev antes del movimiento de Francia, Eslovaquia y Luxemburgo. Los medios ucranios destacan el apoyo aliado frente a la decisión europea: la garantía del primer ministro británico de que Londres mantiene sus sanciones y la rápida reacción de los países bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— con sanciones nacionales contra Usmánov y Fridman.
Dónde difieren las versiones
Las fuentes discrepan sobre la condena a Martin Ryan en Azerbaiyán: la mayoría reporta 10 años, aunque un artículo indica 12 años. También difieren los montos de la reclamación de Fridman contra Luxemburgo: aproximadamente 15.000 millones de euros en arbitraje internacional, frente a "al menos 16.000 millones de dólares" en sede judicial según otro artículo. Por último, hay una inconsistencia clara en la identificación del primer ministro británico que trató el tema con Zelenski en la AGNU: la mayoría de los artículos lo nombran como Keir Starmer, pero uno lo identifica como Andy Burnham.
Contexto
El régimen de sanciones de la UE contra personas que socavan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania se renovaba cada seis meses desde 2014; la prórroga plurianual del 22 de septiembre, hasta 2029, es la primera de este tipo. El régimen cubre unas 3.000 personas designadas, y en octubre se planea el mayor añadido de la historia, con más de 1.600 nombres. Usmánov es conocido internacionalmente por su antigua inversión en el club londinense Arsenal, de la que salió en 2018; Fridman se instaló en Londres en 2013 y la abandonó tras las sanciones. Fridman mantiene una disputa arbitral contra Luxemburgo por activos congelados, con cifras divergentes. NLMK, controlado por Lisin, opera plantas de procesamiento metalúrgico en la región belga de Valonia, además de en Francia, Italia y Dinamarca; la dependencia europea del níquel y el paladio rusos, especialmente para la industria automotriz, ha mantenido a Potanin/Nornickel fuera de la lista.