Hasta el 20% de los agricultores ucranianos podrían dejar de operar tras la actual campaña
El jefe de la Asociación de Agricultores del distrito de Poltava, Oleh Slyzko, advirtió que hasta el 20% de los agricultores ucranianos podrían cesar su actividad después de esta temporada, citando la caída de los precios del grano y el girasol, el encarecimiento del combustible y los problemas de exportación. Slyzko acusó a los comerciantes de presionar artificialmente a la baja las cotizaciones y pidió que el Estado asuma el control de las exportaciones agrícolas.
Puntos clave
- Hasta el 20% de los agricultores ucranianos podrían no continuar operando tras la actual temporada, según Oleh Slyzko, jefe de la Asociación de Agricultores del distrito de Poltava.
- Las razones citadas son la caída de los precios del grano y el girasol, el encarecimiento del combustible y los problemas de exportación.
- El trigo de cuarta clase se vende a 4.400 grivnas por tonelada, frente a las 9.000–10.000 grivnas del año anterior.
- El girasol, que en primavera se pagaba a 33.000–35.000 grivnas por tonelada, ahora se cotiza a 15.000–16.000 grivnas.
- Slyzko acusó a los comerciantes de bajar artificialmente los precios de compra pese al bloqueo de los puertos y la ralentización de las exportaciones.
- La Asociación de Agricultores del distrito de Poltava reclama que el Estado controle las exportaciones de productos agrícolas.
- La cosecha de cereales de este año se sitúa en torno a 60,4 millones de toneladas, con producción de trigo más de cuatro veces superior al consumo interno.
Por qué importa
Una parte significativa de los agricultores ucranianos se enfrenta a un posible abandono del mercado, lo que podría afectar a la producción nacional de alimentos y al empleo rural. La presión combinada de la caída de los precios de compra y el aumento de los costes de producción se presenta como una crisis estructural y no como una dificultad aislada. Una figura del sector pide que el Estado tome el control de las exportaciones agrícolas, lo que apunta a un debate de política sobre cómo gestionar el sector en tiempos de guerra.
Qué ha ocurrido
Oleh Slyzko, jefe de la Asociación de Agricultores del distrito de Poltava, advirtió que hasta el 20% de los agricultores ucranianos podrían dejar de operar tras la actual temporada. Entre las causas mencionó el desplome de los precios del grano y el girasol, el alza del combustible y los problemas de exportación. Según sus datos, el trigo de cuarta clase se vende a 4.400 grivnas por tonelada frente a las 9.000–10.000 grivnas del año anterior, y el girasol cayó de 33.000–35.000 a 15.000–16.000 grivnas por tonelada. Slyzko acusó a los comerciantes de presionar artificialmente a la baja los precios pese al bloqueo de puertos y la ralentización de las exportaciones. La Asociación reclama que el Estado controle las exportaciones agrícolas.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Las dos fuentes disponibles son ucranianas y centran la información en la perspectiva de Oleh Slyzko y la Asociación de Agricultores del distrito de Poltava. La cobertura destaca las caídas concretas de precios del trigo y el girasol, el estrangulamiento entre costes y precios, y acusa a los traders deprimir artificialmente las cotizaciones. El encuadre subraya la necesidad de un control estatal sobre las exportaciones agrícolas y advierte de que un mayor desplazamiento de las exportaciones hacia la harina de girasol podría perjudicar al 40% de los agricultores.
Contexto
Los agricultores ucranianos se están reorientando hacia los cultivos más rentables por la guerra y las condiciones meteorológicas adversas, lo que no los ha protegido de la caída de los beneficios. Los elevadores estatales y privados están llenos, y la mayoría de los agricultores no pueden almacenar grano a la espera de una mejora del mercado. La cosecha de cereales de este año se estima en unos 60,4 millones de toneladas, similar a la del año pasado, con producción de trigo más de cuatro veces superior al consumo interno, lo que presiona los canales de exportación. Los agricultores sostienen que los traders están hundiendo las cotizaciones de forma artificial mientras los puertos permanecen bloqueados y las exportaciones se ralentizan.