Witkoff se reúne con Putin en San Petersburgo tras las conversaciones de Oslo sobre la guerra de Ucrania
El enviado especial estadounidense Steve Witkoff viajó el 21 de octubre a San Petersburgo para entrevistarse con el presidente ruso Vladímir Putin y presentarle las propuestas sobre el fin de la guerra en Ucrania desarrolladas en la reunión mantenida el día anterior en Oslo entre las delegaciones ucraniana y estadounidense, con la participación de los presidentes Volodímir Zelenski y Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre. En San Petersburgo, Witkoff calificó las negociaciones de Oslo de productivas y dijo existir base para un alto el fuego; Putin agradeció a Trump por su atención al conflicto, anunció la liberación del estadounidense Stephen Hubbard y ambos trataron el "acuerdo del diésel" y la cooperación económica. Zelenski declaró que Ucrania está dispuesta a congelar el conflicto a lo largo de la línea del frente actual y propuso una reunión trilateral Zelenski–Putin–Trump, formato que Rusia aún no ha aceptado.
Puntos clave
- El 20 de octubre se celebraron en Oslo conversaciones entre las delegaciones de Ucrania y EE. UU. con Zelenski, Witkoff, el presidente finlandés Stubb y el primer ministro noruego Støre; Kushner participó por video.
- Witkoff llegó a San Petersburgo el 21 de octubre, fue recibido por el representante especial de Putin Kiril Dmitríev y se reunió con Putin en el Palacio Konstantínovsky, en presencia de Dmitríev.
- Witkoff entregó a Putin documentos con planteamientos para poner fin a la guerra y calificó las conversaciones de Oslo de productivas, señalando que existen bases para un alto el fuego.
- En la reunión, Putin agradeció a Trump por su atención al conflicto, anunció la liberación del estadounidense Stephen Hubbard y se trató la cooperación económica y el llamado "acuerdo del diésel".
- Zelenski afirmó que Ucrania está dispuesta a congelar el conflicto en la línea del frente actual y propuso como siguiente paso una reunión trilateral Zelenski–Putin–Trump, formato que Rusia ha rechazado hasta ahora.
- Trump había pedido públicamente que Zelenski no participe en las negociaciones; EE. UU. levantó sanciones a la exportación de diésel ruso, congeló nuevas sanciones contra Rusia y redujo el intercambio de inteligencia y la conectividad Starlink para Ucrania.
- El presidente finlandés Stubb calificó el progreso en Oslo de "real", mientras un analista citado por medios ucranianos evalúa la probabilidad de un alto el fuego pleno en un 10% y la del colapso de las conversaciones en un 40%.
Por qué importa
El viaje relámpago Oslo–San Petersburgo representa el intento más concreto de los últimos meses para encauzar una vía diplomática dirigida por EE. UU. que incluya a Ucrania, los países europeos y Rusia. La disposición de Zelenski a congelar el frente en la línea actual marca un giro sustantivo en la postura negociadora de Kiev, hasta ahora anclada en la restauración íntegra de las fronteras. El telón de fondo, sin embargo, incluye medidas coercitivas de Washington contra Kiev —el levantamiento de sanciones al diésel ruso, la congelación de nuevas sanciones, la ralentización del intercambio de inteligencia sobre lanzamientos de misiles y la limitación de Starlink, según reportes— y declaraciones de Trump llamando a reemplazar a Zelenski como negociador, lo que limita el margen de maniobra ucraniano. La Comisión Europea y países como Francia, Alemania y el Reino Unido intentan asegurarse un asiento en cualquier mesa posterior, disputando el canal bilateral Witkoff. Mientras tanto, analistas como Vadim Denisenko estiman la probabilidad de un alto el fuego pleno en apenas un 10%, con un 40% de probabilidad de colapso de las conversaciones.
Qué ha ocurrido
El 20 de octubre se celebró en Oslo una reunión entre las delegaciones ucraniana y estadounidense para avanzar en un marco de acuerdo que ponga fin a la guerra rusa contra Ucrania. Participaron el presidente Volodímir Zelenski, el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, el yerno y asesor de Trump Jared Kushner (por video), el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre y el presidente finlandés Alexander Stubb, junto con representantes de la UE, Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia y la OTAN. Los temas centrales fueron la seguridad de Ucrania, la reconstrucción posbélica, las cuestiones territoriales, las sanciones y el orden de seguridad europeo posterior a la guerra. Tras la reunión, Stubb habló de "progresos reales" y Zelenski afirmó que Ucrania está dispuesta a congelar el conflicto en la línea del frente actual, y propuso como siguiente paso una reunión trilateral Zelenski–Putin–Trump, un formato que Rusia venía rechazando. El 21 de octubre, Witkoff viajó a San Petersburgo, fue recibido en el aeropuerto de Púlkovo por el representante especial de Putin Kiril Dmitríev y se dirigió con él al Palacio Konstantínovsky. En la reunión con Putin, Witkoff entregó documentos con planteamientos para terminar la guerra, calificó las conversaciones de Oslo de productivas y expresó su esperanza de reanudar las negociaciones trilaterales. Putin agradeció a Trump por su atención al conflicto, anunció la liberación del estadounidense Stephen Hubbard y abordó con Witkoff la cooperación económica bilateral y el llamado "acuerdo del diésel"; según reportó el WSJ y medios ucranianos, en el encuentro también Kushner exigió, por video, que Ucrania detenga los ataques contra refinerías rusas, exigencia que Zelenski condicionó a reciprocidad rusa.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Los medios ucranianos destacan la apertura de Zelenski a congelar el frente en la línea actual como una salida realista al conflicto, y su insistencia en que el siguiente paso sea una reunión trilateral Zelenski–Putin–Trump. Subrayan la petición de Kushner —relatada por Axios— de que Ucrania detenga los ataques a refinerías rusas, así como la disposición condicionada de Zelenski a hacerlo si Moscú toma medidas recíprocas. Insisten en el contexto de presión estadounidense sobre Kiev de las últimas semanas: la afirmación de Trump de que Zelenski no es la persona adecuada para negociar, el acuerdo sobre diésel ruso y el levantamiento de sanciones por parte de EE. UU. La participación europea en Oslo —Stubb, Støre, un representante de la UE y otros países— se presenta como contrapeso al canal bilateral EE. UU.–Rusia. Zelenski insiste en que el resultado depende de lo que la parte estadounidense escuche de Rusia en San Petersburgo, lo que revela un escepticismo sobre la disposición de Moscú a negociar de buena fe, respaldado por la evaluación del ISW de que Rusia no busca concesiones reales.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
Las agencias y medios como Le Monde o APA presentan las conversaciones de Oslo como una sesión de trabajo constructiva con "progresos reales", en palabras del presidente finlandés Stubb, y describen el viaje de Witkoff como parte de un esfuerzo estadounidense coordinado para construir un "acuerdo marco" orientado a un formato trilateral y multilateral más amplio. Recogen la caracterización positiva del encuentro Zelenski–Witkoff por parte del secretario de Estado Marco Rubio y el mandato de que las ideas se transmitan a Rusia para probar si es posible avanzar, presentándolo como un proceso cauto y escalonado. La reunión de San Petersburgo se describe en términos transaccionales: documentos entregados, preguntas sobre la liberación de Hubbard, agradecimientos por el acuerdo del diésel y expresiones de esperanza sobre las conversaciones trilaterales, sin avalar el encuadre de ninguna de las partes. La cobertura reitera la visión de la Casa Blanca de que Putin podría mostrarse más flexible tras los gestos conciliadores de Trump sobre diésel y sanciones, equilibrada con la evaluación del ISW de que Rusia no busca concesiones reales. Los medios europeos subrayan la exigencia de la Comisión Europea de estar presente en la mesa y de recibir un informe de EE. UU. tras el regreso de Witkoff; la mirada francesa describe la visita de Zelenski a Oslo como un intento, "sin creer del todo", de ser escuchado de nuevo por Estados Unidos.
Dónde difieren las versiones
Hay varios puntos en los que las fuentes no terminan de coincidir. Sobre la participación de Jared Kushner en la reunión Witkoff–Putin en San Petersburgo, una versión (citada por Axios y por funcionarios estadounidenses) indica que se sumó por video, mientras que el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov afirmó que no viajó por estar enfermo de gripe. En cuanto a la posible reunión trilateral Trump–Putin–Xi Jinping al margen de la APEC, Trump dijo que el tema sería "armas nucleares y desnuclearización, no la guerra ruso-ucraniana", mientras que el Wall Street Journal reportó que su objetivo clave sería discutir el fin de la guerra en términos favorables a Rusia. La cobertura difiere también sobre el alcance real de lo acordado en Oslo: Stubb habló de "progresos reales" y ciertos elementos identificados para San Petersburgo, en tanto un analista ucraniano consultado por medios del país no vio señales de disposición a un avance y asignó un 40% de probabilidad de colapso de las conversaciones; una versión describe sólo "discusiones" sobre seguridad, energía y economía, y otra presenta esos aspectos como acordados. Sobre Starlink, Ucrania y el WSJ reportaron restricciones deliberadas de velocidad que dificultan la intercepción de drones y ciertos ataques, mientras que Rubio negó cualquier restricción impuesta por EE. UU. y atribuyó el servicio a un contrato comercial privado; según Zelenski, un experimento mostró velocidades de hasta 180 km/h fuera de Ucrania, frente a unos 161 km/h dentro del país.
Contexto
Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022; el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) sostiene que Rusia no busca negociaciones constructivas y apunta a la capitulación de Ucrania. El 9 de octubre, Trump anunció un acuerdo con Putin para el suministro de diésel ruso a los mercados estadounidense y mundial y levantó sanciones previstas en una ley firmada el mes anterior; Zelenski calificó cualquier alivio similar sin un acuerdo claro de desescalada como "debilidad evidente que juega a favor de Rusia". El Wall Street Journal reportó, citando a funcionarios estadounidenses, que Elon Musk, propietario de SpaceX, ordenó limitar la velocidad de Starshield (la versión militar de Starlink) en Ucrania la semana previa, y que Trump y Musk hablaron por teléfono sobre el tema; Rubio negó públicamente que EE. UU. hubiera restringido Starlink y lo atribuyó a un contrato comercial privado. Unas dos semanas antes se había celebrado en Miami una reunión de asesores de seguridad nacional de EE. UU., Ucrania y la UE, que la Comisión Europea presentó como antecedente directo de Oslo. Antes de Oslo, Rusia había exigido la entrega total de Donetsk, Luhansk y Crimea, además de partes de Jersón y Zaporiyia. Ya en junio, Zelenski había expresado su disposición a congelar la línea del frente como base para negociar.