Ucrania pide a la UE usar activos rusos congelados ante un agujero de 78.000 millones para 2027
El ministro de Finanzas de Ucrania, Serhiy Marchenko, pidió el 29 de septiembre en Bruselas a los donantes internacionales —UE, G7, Noruega, Corea del Sur y FMI— unos 78.000 millones de dólares (unos 69.000 millones de euros) para 2027 y solicitó a la UE recurrir a los activos soberanos rusos congelados, principalmente en Euroclear, para cubrir el déficit. La petición fue recibida con cautela por diplomáticos europeos, que recuerdan que el tramo de 15.000 millones de euros del préstamo ya acordado de 90.000 millones sigue bloqueado por la lentitud de las reformas en la Rada.
Puntos clave
- Marchenko presentó el 29 de septiembre en Bruselas una necesidad de 2027 de unos 78.000 millones de dólares (≈68.770 millones de euros), desglosada en 32.600 millones de presupuesto y 45.000 millones de defensa.
- El ministro pidió a la UE activar un mecanismo centralizado para usar los ≈210.000 millones de euros en activos del Banco Central ruso congelados, ≈180.000 millones en Euroclear (Bélgica).
- La UE ya acordó un préstamo de 90.000 millones de euros para 2026–2027 (45.000 millones por año, 30.000 millones para defensa y 15.000 millones para presupuesto), del cual Ucrania aún no ha recibido los 15.000 millones del tramo presupuestario por reformas pendientes, incluida la lucha anticorrupción.
- Bélgica se opuso en diciembre de 2024 a una propuesta similar de la Comisión y rechaza confiscar los activos por riesgos legales; Italia y Francia también son escépticas, y Alemania y socios frugales rechazan reasignar fondos del préstamo UE de 150.000 millones para rearme.
- Suecia, Países Bajos, España y Polonia, con los países bálticos, y 123 eurodiputados pidieron en septiembre nuevas vías para usar los activos rusos.
- EE. UU. no ha aportado ayuda a Ucrania desde el regreso de Trump a la Casa Blanca a principios de 2025; la Comisión Europea insiste en ejecutar el préstamo de 90.000 millones ya acordado.
- Un diplomático europeo resumió el ambiente con la frase: «It feels like we are watering the desert».
Por qué importa
Ucrania está pidiendo a la UE cubrir un déficit de decenas de miles de millones en un momento en que la entrega de los fondos ya acordados está frenada por la lentitud de reformas como las medidas anticorrupción. La petición reabre el espinoso asunto de los ≈210.000 millones de euros en activos rusos congelados, en su mayoría custodiados en Euroclear (Bélgica), cuyo uso Bélgica ya bloqueó en diciembre de 2024. Con EE. UU. sin aportar ayuda desde principios de 2025, el peso recae sobre Europa, donde las elecciones nacionales de 2027 en Francia, España, Polonia e Italia añaden sensibilidad política.
Qué ha ocurrido
El 29 de septiembre, el ministro de Finanzas de Ucrania, Serhiy Marchenko, se reunió en la sede de la Comisión Europea en Bruselas con representantes de la UE, el G7, Noruega, Corea del Sur y el FMI para exponer las necesidades financieras de Ucrania para 2027. Presentó una cifra de aproximadamente 78.000 millones de dólares (unos 68.770 millones de euros), compuesta por unos 32.600 millones de dólares de necesidades presupuestarias —de los 52.600 millones que Kiev estima requerir en apoyo externo, solo unos 20.000 millones están actualmente garantizados— y unos 45.000 millones de dólares de gasto en defensa. En una formulación paralela, Marchenko enmarcó esa misma petición como unos 69.000 millones de euros, con 40.000 millones para gasto militar y 29.000 millones para el funcionamiento del Estado. El ministro urgió a la UE a explorar un mecanismo centralizado con base jurídica sólida para gestionar los aproximadamente 210.000 millones de euros en activos del Banco Central ruso congelados —de los cuales unos 180.000 millones están en el depositario belga Euroclear— argumentando que es una vía «práctica y justa» para financiar los gastos extraordinarios de la guerra y responsabilizar a Moscú. Los ≈8.000 millones de euros en beneficios extraordinarios que esos activos han generado desde su congelación, incluidos 1.400 millones reportados en agosto, ya se dirigen parcialmente a Ucrania. Marchenko también participó el lunes en un encuentro del European Policy Centre, donde se discutió la posibilidad de trasladar los activos de Euroclear a una estructura custodiada por la UE para reducir los riesgos legales y financieros para el país que los alberga. En paralelo, la UE ya aprobó en 2025 un préstamo de 90.000 millones de euros respaldado por deuda común para 2026–2027 (45.000 millones por año, 30.000 millones para defensa y 15.000 millones para presupuesto). A mediados de septiembre, Bruselas había desembolsado 15.000 millones para compra de armamento, pero el tramo presupuestario de 15.000 millones sigue sin llegar a Kiev, condicionado a reformas pendientes, incluidas medidas anticorrupción en la Rada. La discusión formal sobre la nueva petición ucraniana se espera en el Ecofin del 9 de octubre o en el Consejo Europeo de mediados de octubre.
Cómo lo cuentan las fuentes ucranianas
Los medios ucranianos destacan la magnitud de la petición (78.000 millones de dólares / 70.000 millones de euros para 2027) y el argumento de Marchenko —presentado tanto en Bruselas como en el European Policy Centre— de que los activos rusos congelados son una fuente «práctica y justa» que además responsabilizaría a Moscú. Subrayan las voces europeas de apoyo (Suecia, Países Bajos, España, Polonia, los países bálticos y 123 eurodiputados que pidieron retomar el debate), así como la iniciativa «Russian Transfer» de Hugh Dixon, y enmarcan el problema como un déficit de financiación que la UE debe resolver, agravado por la intensificación de los ataques rusos y el bloqueo del grano por el Mar Negro, que ha reducido las exportaciones agrícolas un 60%.
Cómo lo cuentan las fuentes internacionales
Le Monde y la cobertura internacional enfatizan el escepticismo europeo: la frase «watering the desert» de un diplomático, la negativa belga a confiscar o reasignar los activos en Euroclear por riesgos legales, y el escepticismo de Italia y Francia, cuyos votos pueden ser decisivos. La Comisión Europea busca evitar otro fracaso y prioriza ejecutar el préstamo de 90.000 millones ya acordado, subrayada por la advertencia de la comisaria Marta Kos de que Ucrania debe completar las reformas acordadas. La cobertura también repasa otras vías discutidas —el Fondo Europeo de Paz (6.600 millones de euros), la propuesta de von der Leyen de reasignar unos 20.000 millones del préstamo UE de 150.000 millones para rearme, y los 100.000 millones previstos en el próximo marco presupuestario 2028–2034— y la resistencia de Alemania, socios frugales, Berlín y París a algunas de estas opciones. La cercanía de elecciones en Francia, España, Polonia e Italia en 2027 añade sensibilidad política, y EE. UU. no aporta ayuda desde el regreso de Trump a la Casa Blanca a principios de 2025.
Dónde difieren las versiones
Existen dos discrepancias principales. Primera: la composición del déficit de 2027. El Ministerio de Finanzas ucraniano (según el reportaje de Euronews/Le Monde) lo desglosa en 32.600 millones de dólares de necesidades presupuestarias más 45.000 millones de defensa, sumando unos 78.000 millones de dólares (≈68.770 millones de euros); Marchenko en su presentación en Bruselas enmarcó la misma petición como 40.000 millones de euros para gasto militar y 29.000 millones para servicios del Estado, totalizando unos 69.000 millones de euros. Segunda: la escala de los activos rusos congelados en Euroclear. La mayoría de las fuentes citan ≈210.000 millones de euros en activos rusos congelados en Europa, pero difieren en la parte custodiada en Euroclear —unas dicen «la mayoría», otras concretan ≈180.000 millones de unos 210.000 millones— mientras que la apelación de septiembre del Parlamento Europeo se refirió a «más de 200.000 millones».
Contexto
Los activos del Banco Central ruso fueron congelados en la UE tras febrero de 2022, y la mayoría permanecen en el depositario belga Euroclear, donde han generado unos 8.000 millones de euros en beneficios extraordinarios (1.400 millones solo en agosto). En diciembre de 2024, Bélgica logró una mayoría en una cumbre de la UE que bloqueó una propuesta de la Comisión para usar esos activos como base de una línea de crédito sin intereses para Ucrania. Como alternativa, los líderes de la UE acordaron un préstamo de 90.000 millones de euros respaldado por deuda común, repartido a partes iguales entre 2026 y 2027 (30.000 millones al año para defensa y 15.000 millones al año para presupuesto); a mediados de septiembre se habían desembolsado 15.000 millones para armamento, pero el tramo presupuestario de 15.000 millones sigue pendiente de reformas, entre ellas medidas anticorrupción. Ya antes, Suecia, Países Bajos, España y Polonia, con el apoyo de los países bálticos, habían advertido que ese préstamo sería insuficiente y pidieron nuevas formas de usar los activos rusos. En septiembre, 123 eurodiputados pidieron al Consejo y a la Comisión retomar la discusión sobre el uso de los más de 200.000 millones de euros en activos congelados.